Dana: Seguía mirándome con intriga, así que le hice el gesto de que aguardara y convertí mi móvil de traductor a mapa. Le mostré con el dedo donde estaba, se acercó a mí, casi se me pegó por la espalda y con una mano cogió la mía que sostenía el teléfono. Sentí una electricidad invadirme y recorrer todo mi cuerpo, su perfume me invadió de inmediato, ese hombre traspiraba fragancia a cerezo. Mi respiración se agitó y mi corazón comenzó a latir con rapidez. ‒ ¡Ah! – dijo al fin, soltó mi mano y se volvió a separar – está muy lejos Inmediatamente volví el aparato a modo traductor ‒ Sí, muy lejos ‒ ¿Avión? ‒ En avión a 40 horas ‒ ¡Wow! – exclamó con asombro ‒ Si, ¡wow!, pero valió la pena – noté que no entendió lo que quise decir – feliz en Corea ‒ Yo fel

