Dana: Había quedado muda ante la propuesta de Carlos ‒ ¿Comprendiste? – volvió a preguntarme ‒ Fuerte y claro – y me llevé la mano derecha con los dedos juntos hacia mi sien, en forma de saludo militar, creo que fue demasiado tonto de mi parte, pues Carlos solo hizo una mueca y se dirigió a la puerta, donde se detuvo ‒ ¿Vienes o qué? ‒ Pero debo terminar de limpiar todo ‒ No, deja, ya arreglé con alguien para que haga una suplencia hasta que se designe al titular, no debe demorar en llegar – dejé todo y le seguí – tú y yo debemos ir hasta la empresa a firmar el contrato para que puedas ya mudarte con Geon-ki “Mudarte con Geon-ki”, esas palabras retumbaron en mi cabeza, se oían como si me fuera a casar con él, si había sido un sueño, primero trabajar en ésta empre

