Dana: Estaba aterrada realmente, no quería hacer algo inapropiado, la cultura aquí es mucho más rígida que en Latinoamérica, así que cualquier cosa que a mí me pareciera normal, podía ser una falta de respeto. Por ello tenía terror de cometer algún error irremediable. Fue por eso que decidí recluirme en la cocina mientras los miembros del grupo ensayaban en el gimnasio. Pero eso iba en contra de mi tarea y Carlos se encargó de dejármelo bien claro. ‒ ¡Qué bueno que te encuentro! – dijo Carlos al entrar al gimnasio mientras yo preparaba todo para la llegada de los chicos ‒ ¡Carlos, que susto me has dado! – respondí sorprendida por su presencia tan temprano de la mañana ‒ ¡Mujer, que no soy tan feo! – y rió, pero yo sabía que nada bueno traía, pues si había algo que Carlos od

