Narrador: Ambos jóvenes rieron y pasaron una tarde muy amena, conversando de sus países y de la belleza de un Seúl que se rendía a sus pies ‒ Ya se ha hecho algo tarde Seo, debería regresar ‒ Tienes razón, las horas han pasado volando y el pobre chofer debe estar aburridísimo esperándote ‒ Si, pobre – y rio – le dije que yo volvía por mis medios, pero tenía órdenes de esperarme sin importar cuanto demorara ‒ Entonces regresemos – Seo solicitó le cobraran ‒ Deja, yo te debo la comida, ¿recuerdas? ‒ Tranquila, será para la próxima, así tengo un pretexto para llamarte ‒ No necesitas pretexto ni para llamarme ni para invitarme a salir ‒ Eso me gusta, pero no sé cuándo libras nuevamente, así que tendrás que ser tu quien me llame para avisarme ‒ Puedes llamar

