Lynda se quedó observándolo, sintiendo una mezcla de desconcierto y alegría por su reacción, nunca nadie había tenido hacia ella, el mínimo indicio de posesión y darse cuenta de que inspiraba en un hombre como él ese sentimiento, la hizo sonreír emocionada, sin embargo, Christian malinterpretó esa sonrisa; como hasta ahora solo conocía mujeres manipuladoras, no entendía o mejor dicho, no conocía la naturaleza distinta de la joven. —¿Acaso te complace hacerme sentir celoso? —Ella alzó las cejas ante su pregunta—. Claro todas las mujeres buscan eso, embaucar a un hombre, hacerlos enloquecer y cuando lo tienen a su merced, usarlos y desecharlos para encontrarse una nueva víctima —expresó pensativo, mientras a su mente llegaban los recuerdos de su madre y como se había comportado con su p

