Volver a vivir.

4303 Words
— Ya dejame en paz —habló el castaño siendo abrazado por su enamorado Este dejó de abrazarlo y lo miró serio. No entiende la actitud de su Estefano, él solo está siendo cariñoso como tanto le gusta a su pareja, así lo mantiene comiendo de su mano, pero ahora está hecho un gruñón insoportable — ¿Te molesta que te abrace? —preguntó indignado — Solo quiero descansar para mañana ¿si? —se volteó, dándole la espalda a su pareja — Estefano... ¿Esto lo haces por Dante? Osea, estas así desde esta mañana que lo viste abrazado con ese pelinegro No le respondió nada, hubo silencio, el mayor solo bufó y cerró los ojos. Esto está más que claro, por supuesto, este idiota está celoso de que su mejor amiguito Dante ahora tenga pareja y ya no esté sobre él, pero esto no quedará así, tiene que actuar antes de quedarse en el olvido — Me estas causando problemas en mi relación, Dante—susurró para luego caer en el sueño [--] Dante se encontraba escribiendo lo último de su tarea, mientras que Alexandro lo miraba de rato en rato ya que estaba con su celular — Oye... ¿Te acuerdas como nos conocimos? —preguntó el pelinegro apagando su celular Dante asintió, dejando los lápices en su escritorio y voltear a verlo — A la perfección. Ese día me fuiste de mucha ayuda Alex —habló el rubio recordando la primera vez de su encuentro— mis papás peleaban y tú estuviste ahí para mí. Fuiste mi alegría y esperanza de ese infierno Su mayor asintió, levantándose de la cama para ir por el rubio y agarrar sus manos — Siempre estaré para ti — Mentira —respondió el rubio, a lo que el pelinegro no entendió— Te fuiste, me dejaste solo Alex... Yo solo tuve que aguantar como mi papá y mamá se insultaban, cuando se gritaban y ni siquiera se acordaban de mí, no estuviste para mí… solo fue un momento donde sentí tus abrazos Los ojos de Dante estaban brillosos por recordar esos momentos, avisando que las lágrimas traicioneras estaban por escapar, su mayor lo abrazó rápidamente — Lo sé, j***r, lo sé, pero ahora te pido disculpas de mil maneras, jamás quise dejarte, mis padres me obligaron a ir con ellos y yo aún era menor de edad, tenía que acatar sus órdenes. Lo siento Dante Los sollozos se hicieron presentes, pero por parte de los dos, se extrañaban mucho, fueron mejores amigos que se separaron de la nada, cada uno haciéndose cargo de su vida, cada uno sufriendo su destino — Me lastima amar a Estefano... Pero estoy completamente enamorado de él — cambió de tema aprovechando que ya estaba llorando Alexandro solo rió sin muchas ganas y abrazó con más fuerza el cuerpo de Dante, todos los sentimientos mostrados sin decir palabras. Dante estaba acostado encima del pecho del pelinegro, mientras este le sobaba la cabeza delicadamente — ¿Alguna vez sentiste algo por mí? —preguntó el mayor, haciendo que el rubio se sonrojara — Por supuesto, siempre he tenido un cariño hacia usted, fue y es mi esperanza en el camino —respondió siendo sincero Obviamente que le tenía cariño al niño que le rescató de la soledad que estaba, pero fuera de eso, puede que si antes había tenido un sentimiento más fuerte por él pero no se lo diría o al menos que Alexandro confiese primero, aunque eso sería imposible porque no cree que Alexandro estuviera enamorado de él — Tu me gustabas —confiesa Alexandro Dante se levantó de inmediato del pecho contrario para mirarlo, este solo sonreía — E-está mintiendo —se traba en hablar por los nervios — No, de verdad me gustabas o bueno... — ¿Bueno? ¿bueno qué? —preguntó Dante un poco exaltado. Esta confesión está causando que su corazón se acelere como loco — Puede que aún siga teniendo ese sentimiento por ti, me gustas, siempre me has gustado Alexandro tomó de las manos al rubio, quien en en este momento estaba en un estado de shock — Sé que en estos momentos te gusta otra persona, pero sabes que yo no te haría sufrir. Antes de que aparezca ese Estefano, éramos felices y no lo puedes negar —Dante asiente — ¿Yo te gusto? —pregunta igual nervioso porque está confesando sus sentimientos libremente —T-tu...tu, creo que también me gustas —sus palabras fueron calladas por el abrazo que recibió Alexandro abrazó a Dante con todo el cariño que podía, lo quería mucho, mientras Dante sabía que tenía que hacer algo importante — Dame una oportunidad... Solo una para demostrarte que te quiero de verdad Los dos se miraron fijamente, hasta que el rubio asintió siendo abrazado nuevamente. Su corazón está comenzando a sanar y con Alexandro a su lado podrá hacerlo más rápido, sabe que tal vez no está bien lo que está haciendo, pero siente que así será feliz Mientras tanto por otra parte Terry y Estefano seguían en las mismas, este evitando los abrazos de su novio y el otro molesto por la distancia que están tomando — Es que de verdad Terry, solo quiero un pequeño tiempo libre y ni eso me das —se expresó el castaño al borde de la desesperación — Dime la verdad Estefano Lopez ¿es por tu amigo? Ayer en la noche me negaste varios abrazos y hoy, hoy te quieras ir solo a la universidad. No te entiendo ¿me quieres o no? Estefano simplemente no lo miraba, seguía empacando su mochila con los libros de ese día — ¿Por los menos me escuchas? —preguntó Terry enojado dirigiéndose al sofá, no sin antes tirar de la mochila que fue agarrado por Estefano antes de que bote sus cosas — Alista tus cosas para ir de una vez, no te esperare más —respondió Estefano cerrando la mochila, dirigiendo su mirada a su pareja — Hoy no iré a clases, estoy de mal humor por tu culpa, ahora ve y dejame solo —se cruzó de brazos mientras se sentaba en el sofá, mirándolo con un puchero —Haz lo que quieras Terry Dicho eso, se colgó la mochila para salir de su casa, dejando a Terry indignado porque su novio no le ha rogado como debería haberlo hecho. En definitiva, esta relación está llegando a su límite Estefano caminaba rápidamente para poder encontrarse con Dante como todos los días, hoy no iba con Terry a su lado y eso está más que bien. Con una sonrisa de oreja a oreja se dirigió a su lugar antes de cruzar para llegar a la universidad, se paró para esperar por su mejor amigo Aún era temprano, volteando varias veces logró visualizar la cabellera rubia acercándose, pero su sonrisa desapareció cuando lo vio con alguien — ¿Otra vez tú? —preguntó el castaño a la defensiva, mirando mal a su mayor El pelinegro llamado Alexandro estaba rodeando con sus brazos la cintura de Dante y éste estaba sonriendo contento. Eso lo enojó, se enojó ver como otros tocaban el cuerpo de Dante y él no — Hola Estefano, parece que no te quedó claro que soy el enamorado de tu mejor amigo —respondió Alexandro notando la incomodidad del mejor amigo de Dante — Que seas su enamorado no significa que estés con él las veinticuatro horas de los siete días de la semana —indicó sonriendo falsamente — Por lo visto a ti no te gusta estar con tu pareja, por cierto, te recomendaría que te tapes esa marca del cuello —señaló para luego voltear junto con el rubio Estefano no entendió lo dicho hasta que recordó que ayer se sintió incómodo en un momento de la noche. Su novio Terry le había dejado una marca en el cuello sin su permiso — Mierda, Terry —susurró para luego seguir a la parejita Luego de veinte minutos, a pasos lentos se dirigió a su salón de clases, viendo al rubio sentado con un libro en mano, era su momento. Se acercó al lado de Dante, dejando su mochila al asiento junto a él — ¿Puedo sentarme contigo o tu enamorado está aquí? —preguntó algo molesto — No lo dejaron entrar, su excusa no fue buena, puedes sentarte si quieres Estefano no tardó más y se sentó rápidamente a su lado, sonriéndole — ¿Desde cuándo salen? Osea, no me contaste nada de él, simplemente los tuve que ver para saber que andabas con ese que ni siquiera lo vi en mi vida. Es como si lo hubieras sacado de la nada… Dante suspiró, tratando de contener algunas lágrimas para hablar —Nos hicimos enamorados el nueve ¿uhm? Ahora que recuerdo ese día era nuestra fecha de amistad ¿no? Espera, fue hace unos días, el mismo día que te vi en tu cita Estefano se dio cuenta de todo, sacando su celular para poder ver la fecha, se sentía un tonto — Dante... ¿La cadenita? —preguntó viendo la zona del cuello contrario — Te pregunto lo mismo —respondió dándose la vuelta cuando la profesora entró al salón Dejando a Estefano con la palabra en la boca. Al parecer su relación de mejores amigos cada vez se iba deteriorando al igual que su relación con Terry, cada vez se siente más confundido de los sentimientos que está teniendo por su mejor amigo No hay razón para enojarse con Dante por tener un enamorado, pero no puede evitarlo, siente que Dante solo debe de tener ojos para él y siempre estar a su lado, pero ahora que tiene pareja su distancia es clara. Dante trataba de no mirar a su aún mejor amigo, pero varias veces en clase sintió su mirada y trató de ocultar toda preocupación — Ya terminaron las clases de la primera hora ¿vamos al patio? — preguntó el castaño sonriendo — Uhum — asintió desanimado, él quería estar lejos de Estefano, pero este no colaboraba Los dos se levantaron y se colgaron su mochila para luego salir al patio — Dante...siento que en estos días nos hemos distanciado un poco ¿no crees? El rubio asintió, más no dirigió la mirada, algo que le pareció raro a Estefano. Parando de caminar para agarrar de la mano a su mayor — ¿Te pasa algo? — preguntó nuevamente,quiere averiguar mejor las cosas. Esta distancia no es bueno — Solo...solo quería estar con Alexandro y él no pudo entrar, es eso — respondió con la mirada baja Estefano se acercó más al rubio, abrazándolo con ganas — Yo estoy contigo, disfrutemos el momento por ahora — dijo sonriente Dante asintió mientras correspondía el abrazo dado, lamentablemente fueron separados por un joven celoso de que toquen a su pareja — ¡ME ERES INFIEL! — exclamó Terry mirándolos enojado por la acción — Terry, no — fueran las únicas palabras que salieron de la boca del castaño — ¿NO? ¡LOS HE VISTO CON MIS PROPIOS OJOS Y ME LO VAS A NEGAR! Terry había golpeado a Dante en la mejilla izquierda, asustandole pero no corriendo del lugar. El movimiento brusco fue tan repentino que lo dejó pensando — Terry, basta — solo dos palabras salían nuevamente de la boca del castaño. Estefano también está sorprendido por el accionar de su pareja, jamás pensó que Terry podría golpear a Dante Hasta que Dante se armó de valor y por fin pudo decir lo que tanto quería — No todos somos infieles Terry, que tu le hayas sido infiel a Estefano en el pasado es tu problema e inseguridad de que él te haga lo mismo, y no, ya no quiero estar con Estefano, me di cuenta que solo es un idiota… Volver con la persona que le fue infiel es tan estúpido que ag¡hora cuestiono mis gustos El rubio, Dante, miró a Estefano que lo miraba confundido, dirigiéndose hacia su novio, este solo estaba mirándolo con odio. Dante prosiguió hablando — Si Estafno, yo quería estar contigo y tener algo más que una amistad, pero me di cuenta que yo solo me ilusione. Estoy cansado de seguir fingiendo algo entre nosotros que no quiero, ya no quiere ser más tu amigo ni vivir de ilusiones Dicha esas palabras el rubio salió corriendo, empujando a la pareja de su ahora ex mejor amigo, de casualidad, algo que lo molesto pero ignoró — Estefano... — No digas nada Terry, no digas nada A pasos lentos el castaño salió del campo de visión de Terry, apretando los puños maldijo en voz baja. Mientras que con el rubio, este estaba encerrado en uno de los cubículos del baño, parecía que este era su escapatoria perfecta — Exploté en ese momento, mi amistad está acabada...acabada — murmuró, secándose las lágrimas con las mangas de su polera Lo cierto era que Dante no quería acabar con su amistad, pero ya no podía aguantar verlo con otra persona, no cuando él seguía teniendo sentimientos, también se estaba arrepintiendo por crear falsas ilusiones en Alexandro, así que llegando a casa se encargaría de dejarle las cosas en claras porque él no quería jugar con nadie, no como él solo se alimentó de falsas ilusiones. Tal vez no sea culpa de Estefano, pero será egoísta con todos para poder mantenerse fuerte. Cuando llegó a casa lo primero que hizo fue tirar su mochila y subir a su habitación, cosa que fue una mala elección — Bombocito ¿qué tal estuvo tu día de clase? Solo lo miró y corrió a sus brazos, el mayor no entendía nada pero lo abrazó fuerte, haciendo que el rubio se sintiera protegido — Por lo visto tu día estuvo mal... — murmuró acariciando la mejilla húmeda del menor — Lo siento, lo siento tanto Alex Los sollozos no paraban de salir de los labios del rubio, el pelinegro acarició su cabellera, dándole besitos por toda esta. Alexandro sentó al rubio sobre su regazo mientras lo consolaba, no sabiendo el por qué pero imaginando al autor de este —¿Qué ocurrió? —preguntó cuando ya hubo silencio — Fue Terry... Él nos vio abrazados y —su voz se escuchaba rotab— me golpeó,fue tan rápido que me tomó por sorprendido y me asusté En ese instante el pelinegro se separó del rubio para mirarlo mejor, su mejilla izquierda estaba algo morada y verde, sabía que la piel del rubio era demasiado delicada y por cualquier simple cosa esta se tornaba violeta de enseguida — Ese maldito, nadie tiene derecho a ponerte una mano encima Analizando las palabras del menor, lo miró rápidamente — ¿Estabas abrazando a Lopez? —preguntó, lo que captó la atención del rubio Levantándose del regazo de pelinegro, lo miró por un momento para luego hablar — Alexandro… no quiero ilusionarte ¿si? Yo no quiero que pases lo mismo que paso yo ahora, alimenté mi propia ilusión con cosas tontas que solo pasaban en mi cabeza, no quiero herirte como me hieren a mí, no quiero que tu sufras como yo estoy sufriendo — lágrimas empezaron a caer nuevamente por sus mejillas rojizas — Dante, tu no —el menor lo calló, tomando la palabra — Lo siento, lo siento tanto, yo de verdad soy un tonto, me enamoré de él y no puedo hacer nada para remediarlo —Mirame, mirame y dimelo a los ojos —suplicó el mayor agarrándole de la mano Levantó la cabeza para ver al pelinegro mirándolo, cerró los ojos y luego los abrió con miedo — Te quiero, pero no te quiero como algo más que solo un amigo, por favor no me odies, pero quiero estar solo Dos corazones rotos en la misma habitación mirándose mientras lágrimas caían, el mayor solo se volteó y comenzó a caminar hacía sus maletas — Lo siento, por favor no me odies —decía el rubio mirándolo tras su espalda Alexandro se encontraba guardando sus ropas en su maleta de viaje, mientras intentaba ocultar su lágrimas para que el rubio no se sintiera mal al mirarlo. Nadie tiene la culpa — Alex, yo de verdad te quiero mucho, y me dolería perderte pero… — Pero prefieres a Estefano, al tipo que te lastima por cada cosa que haga, entiendo Dante, soy y siempre seré tu amigo, solo eso Dante no podía soportar ver cómo su mundo se estaba derrumbando por todas las acciones que cometía, simplemente no podía con el mundo, no podía con su mundo. Mirando por última ver al pelinegro salió de su habitación, bajando las escaleras para también salir de su casa — ¡Dante! — escuchó el grito de Alexandro, pero no le importó. ?? El castaño estaba sentado frente a su laptop mirando por su ventana las gotas que caían, cuando alguien interrumpió su paz — Estafano, hablame quieres, estoy cansado de que me ignores Simplemente rodó los ojos, siguiendo con la mirada en la ventana, cuando la cortina de ésta fue cerrada, frunció el ceño y volteó, encontrándose a su novio con una sonrisa — ¿Qué carajos quieres Terry? —preguntó mirándolo — Todavía estás de mal humor, después que te vi engañándome con tu amiguito, que doble cara que eres Estefano no pudo soportar más, se levantó de su asiento y encaró a su pareja —¿Qué fue lo que viste? ¿Un beso acaso? Solo fue un estúpido abrazo de amigos, ¡SOLO UN ABRAZO! Te recuerdo que en esta relación tu eres el infiel, yo no — Superalo de una vez, solo te fui infiel una vez, como si tu no lo hubiera hecho — No lo hice y jamás lo haría porque sé cómo se siente ser engañado ¿sabes por qué? Porque tu me engañaste Cerró los ojos con fuerza, abriéndolos miró al cenizo y salió de su habitación agarrando su mochila — ¡Estefano! —gritó el cenizo, pero siendo ignorado por el castaño — Tu eres el infiel, yo no, yo no… Yo no lo soy Mientras que Estefano salía de la casa, poniéndose la capucha y colgándose la mochila, alejándose más, caminando sin rumbo, queriendo estar lejos de este La soledad no era tan mala como muchos lo marcaban, era lo que exactamente los dos necesitaban para controlar y poner en orden sus emociones, y para eso estaba el destino — ¿Dante? —preguntó el castaño al ver al rubio sentado en una banca solo, con el cabello mojado y la cabeza baja Se acercó para poder hablar y verlo a los ojos, pero este se apartó de él — Aléjate de mí, me haces daño Estefano no entendió lo que quiso decir, solo se sentó a su costado y lo miró, miró como este se mojaba sin poder hacer nada — Te vas a resfriar, o te puede agarrar un ataque de pulmonía — Eso es lo que quiero ¿no es obvio? Estefano lo miró entre sorprendido y enojado, su mejor amigo jamás había dicho eso antes, la persona que estaba a su lado no era Dante, no el que conocía a la perfección — No digas eso Dante, lo siento, yo no creí que tú tenías un sentimiento por mi — ¿Y en qué cambia, Estefano ? De igual manera no te ibas a fijar en mí si te lo decía, tu siempre estabas pensado en él pero yo pensaba otra cosa, fui un tonto de verdad, pero ahora me he superado, soy el ser más idiota que pueda existir — Basta Dante, tu no eras así ¿por qué hablas de esa manera? —preguntó el castaño queriendo tocarlo pero no podía ya que este se alejaba —Tu me pasaste, la peor cosa que me pudo pasar fuiste tu — No digas eso por favor —el corazón del castaño dolió cuando escuchó esas palabras dichas por el rubio Dante lo miró por primera vez en la noche, su cabello mojado cubriendo un poco sus ojos y la nariz roja al igual que sus mejillas — Me enamoré de ti —confesó mirándolo directo a los ojos — Dante, Yo...—sus palabras quedaron estancadas —Toma —le extendió una carta que estaba bajo su chaqueta, esta estaba intacta de la lluvia — ¿Por qué? — Solo leelo cuando estés en casa, adiós Estefano Dante se levantó de la banca del parque, pero antes de irse fue sostenido por la mano del castaño, no volteó porque no quería romperse de nuevo — Yo...olvidalo — Lo olvidaré, creeme —dicho eso se soltó y marchó rápidamente a su casa, dejando al castaño con la carta en mano Las lágrimas caían mientras corría hacia casa, necesitaba encontrarlo, necesitaba que él todavía esté ahí, lo necesitaba. La lluvia no favorecía en nada, sus ojos nublandose cuando las gotas caían por su rostro, pero logró visualizar su casa, acercándose más la luz de su habitación aún seguía encendida Y justo cuando iba a entrar a esta, la puerta fue abierta por el pelinegro — Ya me iba — habló mientras pasaba por un costado del rubio, pero este lo sujetó — No me dejes como antes, no de nuevo, no cuando yo lo pueda impedir Alexandro volteó no entendiendo sus palabras, sintió ganas de abrazarlo al verlo todo empapado por la lluvia, pero se contuvo — Dante... — Quiero que te vayas, pero que te vayas conmigo. He tomado mi decisión Alexandro, te elijo a ti. Cuando Estefano llegó a su casa, no se encontró con su "novio", suspirando entró dejando su mochila y sacándose la capucha empapada por la lluvia. Lo tiró lejos pero del bolsillo de esta salió la carta que Dante le había dado, agarrando una toalla para secarse un poco, se acercó a recogerla Examinó el sobre antes de abrirlo, confundido por lo escrito en el sobre de la parte trasera "Fools" ¿Tonto?, esa palabra la había escuchado muchas veces por su amigo y más precisamente el día de hoy Abriendo la carta, sacó un papelito y lo desdobló, se sentó en su sofá y comenzó a leer el contenido "Estoy cansado de este lugar, espero que las personas cambien, deseo cambiar, necesito tiempo para reemplazar lo que regalé y mis esperanzas son altas, debería mantenerlas en pequeño, incluso si sigo resistiéndome sigo queriendo todo Todo se está destruyendo y es mi error. Nuestras vidas no coinciden como yo quise y estoy consiente de eso, tenemos diferencias e impulsos Creeme que intenté pero no pude, no pude con la idea de imaginarte abrazando a otra persona y que esa no sea yo, lo peor de todo, no puedo con la idea que estás con la persona la cual te lastimó Alimenté mis ilusiones con cosas vacías que para ti solo significaban amistad, una amistad que yo ya no te puedo dar. Disculpame por solo pensar en mi, pero me he convertido en una persona egoísta y desde ahora quiero mi propio bien antes que en el de los demás Gracias por ser mi mejor amigo en el tiempo que estuve ahí, pero es hora de mirar adelante ¿no? Se feliz con quién crees que es el indicado. Una última cosa que tengo que escibirte, soy un tonto Porque sólo los tontos se enamoran de ti, sólo los tontos se enamoran Te quiero — Dante. Una, dos, tres y más gotas caían de los ojos del castaño al sobre, se sentía mal, cerrando los ojos con fuerza rompió la carta tirándola al suelo, rápidamente salió de casa, dejando la puerta abierta, sin importarle En su corazón había un mal presentimiento, corriendo hacia la casa del rubio con lágrimas en los ojos, maldita lluvia que no favorecía en nada. Sus cabellos húmedos y su ropa empapada no eran impedimento para que él siga corriendo sin detenerse Un mal paso dado para que caiga encima de un charco de lodo, completamente sucio se levantó sacudiéndose un poco, la casa del rubio no estaba lejos de la suya, faltaba poco, él lo sabía — ¡Dante! —gritó mientras más se iba acercando a esta, una casa de tres pisos pero la luz de la habitación del rubio no estaba encendida A pasos rápidos se acercó a la puerta marrón, tocando varias veces hasta que fue abierta —¿si, que desea? —Señora de Alfonsi, por favor quiero hablar con Dante — iugh, que asco, tu no puedes entrar a mi casa así, ve a darte un baño y vuelves —respondió la señora queriendo cerrar la puerta pero siendo impedida por el castaño — Puede ser demasiado tarde entonces, algo me lo dice, por favor llamelo —rogó el menor mirando a su mayor — Pues no está, acaba de salir de casa, lo vi yéndose con un amigo en su auto con unas maletas, la verdad es que me haría un bien si no regresa Estefano la miró serio, tantos años viendo a la señora y aún así no se podía acostumbrar como trataba al rubio y ni que hablar del padre, la vida de Dante en casa era un infierno y él lo sabía a la perfección y aún así se encargó de hacerle daño por no ser claro en sus sentimientos — Gracias — Si, ahora vete que das asco niño, ve a darte un baño que pareces un pordiosero La señora de Alfonsi solo cerró la puerta mirándolo con desprecio En ese entonces Estefano se dio cuenta que Dante no estaba en casa, gritando frustrado se tuvo que regresar a la suya, mañana ya lo buscaría o lo vería en la universidad para por fin poder aclarar sus sentimientos ??
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