Capítulo 38 — Una buena esposa. Narrador Seth cerró la puerta del apartamento, y al instante, un aroma delicioso invadió sus sentidos. Frunció el ceño, sorprendido. Caminó hasta la cocina y encontró a Nebra de espaldas, moviendo una cuchara en una cacerola, con el cabello recogido de manera descuidada y un delantal sobre su ropa. —Vaya, qué recibimiento —comentó apoyándose en el marco de la puerta con los brazos cruzados. Nebra giró apenas el rostro y le dedicó una mirada rápida antes de volver a concentrarse en su labor. —Llegaste temprano. Lo cual no esperaba, se supone que el llegaba casi al anochecer. —¿Y tú qué estás cocinando? —Tu comida favorita —respondió con naturalidad. Seth arqueó una ceja enseguida, no por que le asombrara por que Nebra cocinaba todos los días para el,

