Janelle Hale. Muerdo mis labios sin saber qué más hacer, solo dejo mis feromonas, Atenea con sus manos temblorosas se acerca a Diego, abrazandolo mientras él se encuentra en sus brazos en posición fetal. —Duele — Juro por la diosa que Dolores morirá bajo mis garras. Poco a poco su cuerpo se tranquiliza hasta quedarse dormido en los brazos de la luna que le acaricia gentilmente su cabello. Con ayuda de Ares, lo dejan acostado, Atenea lo mira, notando varios golpes, rasguños y heridas que tiene y aquellas que le están saliendo. La maldita le está siendo infiel. —No entiendo, se supone que no debes dañar a tu mate, que no debes rechazarlo, es nuestro regalo .—Ares la abraza mientras que lágrimas ruedan por sus mejillas. —Mi luna muchos no desean mates, aman a otras personas o simplemen

