Wow... contar eso sí que me dejó agotada. Me desperté con mi padre llamándome muy despacio para que me levantara y caminara al auto que estaba fuera de la casa de los Erikson. Me levanté y mientras mi madre me guiaba a la salida, saludé con un muy adormilado "Buenas noches, gracias por todo", y salí. El domingo mi energía ya había vuelto un poco y decidí nadar en nuestra piscina para sacar el estrés de mi cuerpo. Clarita me preparó un rico licuado con unos pequeños sándwiches para desayunar luego de haber hecho los primeros largos de la pileta. El hambre estaba volviendo y eso era señal de que las cosas iban a mejorar de a poco. Mi padre preguntó si realmente al otro día ya estaba preparada para ir a la escuela, a lo que le aseguré que sí, quedarme encerrada en la casa ya no era una bue

