- Muy bien vamos a repasar sus faltas. La voz dura del jefe resonó por todo el lugar, sus ojos oscuros nos observaron un momento para luego girar y mirar por el ventanal que daba a la ciudad, los presentes estaban todos en silencio y con la vista fija en nosotras. Pude diferenciar al abogado del hospital, una mujer que no sabía quién era, pero tenía largas pestañas negras y labios enormes que seguramente eran producto de Botox porque eso no se veía natural ni siquiera con el maquillaje, además de tener las facciones duras como piedras. Sus ojos se posaron en los míos, su rostro se ladeó un poco y puedo jurar que trato de subir una ceja, pero nada pasaba ¿por qué su ceja no se movía? Entonces aquí estábamos la señora ladeando su rostro, yo ladeando mi rostro, ella intentando su

