Ariel cerró los ojos y lloró de alivio. A Cara le había llevado casi un mes recuperarse, pero se pondría bien. Aquella tarde por fin había vuelto a ellos, después de que su pequeña amiga y hermana adoptiva hubiese estado atrapada durante tres días en una cueva antes de que lograsen dar con ella y rescatarla. Para Cara aquello había sido equiparable a ser enterrada viva, considerando su miedo a los espacios cerrados, y se había retraído tanto en el interior de su forma de dragona que habían existido dudas de si Trelon y ella lograrían sobrevivir. Había sido Morian quien por fin había conseguido alcanzar a Cara. Ariel no sabía qué había dicho la madre de Mandra, pero estaría eternamente agradecida por ello. ―Mi elila, ¿por qué lloras? ―le preguntó Mandra con voz ronca, atrayéndola entre sus

