Alexis
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Camine entre las mesas para llegar al final del pasillo, miré en el camino la hermosa vista que daba a la ciudad, la torre eiffel era espectacular y escuche algunos suspiros sospechosos cerca de la pared que dividia los baños entre hombres y mujeres, sacudí mi cabeza pensando que realmente estaba en francia viendo que todos viven y respiran amor.
Porque alguien recurre a trucos tan feos sabiendo que son tan atractivos para coquetear abiertamente
Entré al baño y me vi al espejo.
Había trabajado mucho en dar esta apariencia refinada y dura en los negocios los ultimos 5 años, ser hermosa y la presidenta de una compañía era un trabajo de apariencias, de astucia pero, solo Aylin y yo teniamos la tendencia a ser un desastre relajado cuando estabamos juntas.
Nos gustaba lo sencillo porque así nos conocimos e hicimos inseparables.
Comer solas con una botella de vino sin pensar en la figura mientras veíamos una serie dramática y absurda, era nuestro mejor pasatiempo y ella me había implantado al menos un día a la semana hacer de eso una costumbre.
"grillita, necesitas un día a la semana no pensar en nada, no importa cuando pero dejaremos todo un día a la semana para olvidarnos del mundo"
Le debía tanto a esa mujer, aylin es la clase de persona que no se deja persuadir, no se deja sobrepasar ni pasar a traer y gracias a ella logre adoptar muchas de esas cualidades en un mundo lleno de gente interesada.
Nadie puede amedrentarla.
Pensé en las palabras de Franco y por supuesto, yo también quisiera tener un poco de romance en mi vida pero de eso ya tuve la cuota indicada por el médico. Hace 7 años cuando era más ingenua e inocente y tan joven, cuando pensaba que tenía una familia y un posible casi novio de revista, cuando pensaba que tenía el poder de obtener todo siendo buena persona.
Deeje mi bolso sobre el mueble del baño, moje mis manos y luego mi cara, seque con la toalla de papel los residuos de agua.
Miré nuevamente a través del espejo, retoque con suavidad mis labios con ese labial barato que solíamos usar mi mejor amiga y yo, arregle mi cabello, guarde las cosas en el bolso, levanté la cara para dar una última mirada a través del espejo, orgullosa levante el mentón y sonreí satisfecha.
Todo hasta que crucé miradas con la persona menos esperada.
—El baño de hombres está del otro lado. — arreglé mi cabello una vez más frente al espejo, su mirada penetrante y fría una vez más se sintio pesada sobre mi cuerpo, como si estuviera alizandome por completo y desnuda.
Antes no era así, su mirada si te desnudaba pero de forma dulce, ahora que lo pensaba, quizás su mirada no significó nunca todo lo que creí así que es culpa mía hacerme ilusiones.
Sentí que mi corazón iba a salir de mi pecho y unas ganas de llorar como niña de 5 años se fueron directo a mi garganta y ojos. Contuve un segundo la respiración y traté de no verme afectada.
Queriendo escapar del escrutinio de esa mirada lasciva y profunda, como temiendo que abriera la boca despues de un minuto de silencio en el que solo me miró, levante mi bolso e intente dar un par de pasos.
—¿vas a fingir que no me conoces?—Maldición, como su voz solo se puede haber vuelto más sexi con los años, delicioso y estúpido patán, me di la vuelta, recogi mi cabello por la oreja y lo observé. No soy idiota, se que por más que un hombre te odie, si busca llamar tu atención es por algo.
Mi cabello cayó por el pecho, mi escote pronunciado debe haberle dado la mirada justa y necesaria para incomodar o tener algún efecto.
—Osea que nos conocemos…con razón tú rostro se me hace tan familiar.
Creo que no se dio cuenta que aspire su aroma masculino y delicioso cuando me acerqué. No trate de ser sarcástica pero así se oyó cuando salió.
—Pero conozco a muchas personas y estoy casi segura que no tengo el placer.—Me encogi de hombros restando importancia y me enderece.—Si nos conocemos por trabajo, lo siento, un gusto verlo nuevamente y realmente no debería entrar al baño de mujeres, aquí lo toman muy mal.
Me di la vuelta y salí caminando del baño con mucho orgullo pero también el corazón a mil, su expresión cargada de odio salió con solo un par de palabras. Seguramente el rencor tiene una larga cola porque se nota que todavía me detesta aunque no tenga idea por qué, si la única que perdío todo fui yo.
Salí casi corriendo del restaurante luego de despedirme de Franco aunque al principio camine muy digna por si me estaban siguiendo y así era.
Me sentí siendo perseguida por un rey demonio, el aura y presencia de Cyrus era aterradora pero no podía correr. Su voz gruesa y dura pronunciando mi nombre me descompuso al punto de querer salir de ahí lo más pronto posible.
Franco era un tipo suave que por alguna razón parecía algo pervertido pero no pasaba los límites.
El hombre no entendía nada de lo que dije cuando invente una emergencia en uno de los servidores para poder marcharme, quiso sacar más conversación sobre el trabajo pero no lo deje y me fui.
Podía sentir en mi nuca la respiración de Cyrus Balkan como si realmente respirara cerca de mi cuello.
Su voz diciendo mi nombre aun cuando ya estaba cerca de la puerta, hace tanto no oía mi nombre de sus propios labios.
“Alexis”- Pronunció con la misma rabía pero por motivos diferentes a la última vez que lo escuché salir de su boca.
“Te odio, Alexis. ¿como pude equivocarme tanto tiempo contigo”
Aun recuerdo su rostro herido y cargado de odio. Odio que nunca supe de donde salió.
Pero...
También recuerdo su dulce voz llamándome, cada día por dos años diciéndolo con dulzura como si fuera el centro de su universo.
Salí tan rápido de ahí, el rostro de franco y su preocupación anterior a que saliera del restaurante, parecían auténticas al lado de la anterior galanteria que había mostrado así que no me quiero imaginar como era mi expresión para ponerse así.
Yo rogaba internamente para que dejara de preguntar por cosas que quería evitar en este momento pues no tenía cabeza para el trabajo y menos para explicaciones.
El chofer estaba afirmado en el auto, me miró con su siempre dulce rostro y dijo.
—Señorita Slade, se ve mal…¿ese hombre le hizo algo?— miré a camilo.
Siempre me he rodeado de hombres confiables y mayores para el trabajo, son discretos, sabios y dulces.
Camilo fue el chofer de mi abuela durante 15 años y ahora es el chofer que me acompaña a cada viaje. Negue con la cabeza conteniendo mi respiración.
—¿alguien más le hizo algo?
Asentí mordiendo mi labio inferior.
—Vamos al hotel Camilo, después puedes ir a tu cuarto a descansar o lleva a Lourdes a cenar antes de irnos.
Me analizó, toque mi garganta pensando que mi voz se había quebrado mientras hablaba con camilo.
—Señorita, yo estoy para servirle, ya sea como un padre, amigo, abuelo o guardar silencio, si alguien le hace daño, es como que dañaran a mis hijas o mis nietas.
—Gracias Camilo, es bueno tenerte a mi lado.
Me metí al auto que rentamos, lo que es más conveniente cuando se viaja por tantos días, el motivo por el que traje a Camilo y su esposa, aparte de que puedan pasear libremente, conocer el pais.
Saqué mi celular y escribí a mi mejor amiga.
“Aylin, voy directo al hotel, por favor, saca todo el alcohol del bar. ”
Mi amiga solo respondío con una manito dando afirmativa y después de 20 minutos llegué al hotel, al instante detrás de mí, la escuche llamarme y nos fuimos al cuarto juntas.