– ¡Adan! – llamó mi tía desde abajo – ¡te buscan! – ¡un segundo, por favor! – grité y cerré la puerta de mi habitación con un portazo. Tres días pasaron después de que “desaparecí”, desde ese día los chicos no se apartan de mí para nada, ni para ir al baño, literalmente me acompañan al baño y me vigilan como un halcón a sus polluelos, no voy a negar que a veces si me resulta algo extremo, pero lo agradezco porque así Jacob no se acerca a mí otra vez. Hablando de él hace desde que me dijo esas palabras no lo he visto, ni en la hora del almuerzo. Hoy es mi “cita” con Jason, nunca me he sentido tan nervioso en mi vida, mi estómago duele y siento que voy a vomitar en cualquier momento, pero fuera de eso estoy bien. Mi tía se ofreció a comprarme ropa nueva para salir ya que siempre dice que

