MARIANA Escucho Cómo toca la puerta una y otra vez sin duda cada día me demuestra lo explosivo que puede llegar a ser. Si no bajé a comer es porque simplemente no tengo hambre, no entiendo por qué razón tendría que estar con él o comer con él cuando no tengo hambre puedo comer después. pero al parecer al Señor le gusta hacer todo a su modo. Cómo si de alguna manera quisiera demostrarme que quien manda es él. que en esta casa Solo soy su prisionera y que no debe creerme para nada lo que pasó aquella noche o aquella estúpida falsa en la que yo era su novia y prometida. Abro la puerta y el me voltea a ver furioso. - ¿ por qué demonios la puerta tenía seguro ? Estás en mi casa Mariana que no se te olvide que aquí no eres nada - Me dice molesto y siento un pequeño apretón en mi corazón.

