MINJIM
.
.
Despierto en mi cama implorando que lo último que recuerdo de anoche haya sido un sueño.
¡Claro que no lo fue! Al levantar la sábana que me cubre me doy cuenta de que estoy totalmente desnudo y enojado, no debí dejar que se fuera de esa manera, pero no podía hacer nada. Cuando se pone así, es mejor dejarla que se calme sola.
Hacer el amor con Xio fue lo mejor que me ha pasado hasta ahora desde hace un largo tiempo, aunque fue muy egoísta de su parte, no me dejó disfrutar del todo con su despedida.
A veces me dan ganas de abrirle la cabeza y cambiarle eso, es tan inteligente como terca y no entiendo cómo aún sigue con esa estupidez de sentirse menos. ¡No la voy a dejar decidir por mí!
Alguien toca el timbre de mi casa y me tiro de la cama para vestirme para ver quién es, de seguro no es Xiomara.
—¿Nam? ¿Qué pasa? —Solo entra directo a la sala y cierro sin entender.
—¡No lo sé, tu dime! ¿Hay algo que tengas para contarme?
—Se más específico, pregunta lo que quieras saber.
—Ok, seré directo. Anoche escuché gemidos y eran tuyos, pero lo que me dejó confundido fueron los femeninos, ¡era exactamente la voz de Xiomara! Por si te preguntas cómo, dejaste la ventana de tu habitación abierta y yo saque a Soohee a pasear porque no se quería dormir.
—Es que... —Rasco mi nuca, un poco avergonzado de que haya escuchado—. Sí, era ella, para qué mentir. —Me encojo de hombros y agacho la cabeza.
—Bueno, la cosa es que seguí de largo y al regresar, cuando logré que mi pollita se durmiera, también escuché el portazo y la vi irse. ¡Con una cara! Me dio bastante miedo, por eso mismo la deje ir y espere hasta ahora para venir a preguntarte. ¿Qué fue lo que pasó?
—La historia es que anoche...
Le conté todo lo sucedido entre nosotros, obvio evitando el detalle del sexo, y termino repitiendo las palabras que intercambiamos al final, las cuales fueron las culpables de su actitud.
—O sea que, simplificando, te le declaraste —Queda pensando—, no lo tomó bien y huyó.
—Exacto, así mismo. ¡Me desespera a veces su terquedad!
—Minjim, deberías de entender tú más que nadie, actúas de la misma manera.
—¡No soy tan así! Vamos, Hyung, ya no sé de qué manera tratarla para que no se enoje. Hay veces en las que me limito para que no pase y se enoja igual. —Me encojo de hombros nuevamente.
—¡No lo sé! Solo deja que fluya y no la agobies. Arréglate que en un rato debemos salir para la agencia.
—¡Gracias, hermano! Siempre sabes qué decir, en breve bajo.
Mientras me meto a bañar, me dedico a pensar en cómo hablar con ella, si bien estoy comenzando a sentir algo, aún no lo tengo definido. Es confuso, ella me estresa bastante cuando está de loca, pero de algo estoy seguro, amo estar con Xio y anoche sentí que hicimos el amor.
.
.
.
.
XIOMARA
.
.
Me levanto, me baño, me arreglo y salgo directo a la agencia porque debo estar temprano para una reunión importante. Mientras voy admirando el paisaje desde la camioneta, medito...
¡Fuera malhumor, fuera malhumor! Buenas vibras vengan a mí.
El Ceo me propone ser la médica de la agencia ya que esta cuenta con muchísimo personal y muchas veces llega gente del extranjero cuando hacen las colaboraciones.
A él se le ocurrió hacer una especie de hospital para poder brindar atención al personal y así no tener que pagar por fuera los seguros de salud.
Yo, por mi parte, voy a presentar un proyecto donde, además de eso, se pueda brindar atención a personas de muy bajos recursos o accidentes de tránsito. Sé que es una inversión gigantesca, pero es un proyecto y, en lo personal, ¡es un deseo!
—¡Buen día, JiHu! ¿Cómo estás?
—¡Hola, Xio! Yo estoy bien, pero tu rostro dice que tú no lo estás.
—No, no te preocupes, no es nada.
—Hagamos de cuenta que te creo, ¿estás preparada? Además de mí, hay otros inversionistas, amigos míos, que les interesa el rubro salud. Espero no te moleste.
—Para nada, es más, con lo que voy a presentar es mejor que haya más inversores
—No sé si esperar a que los chicos lleguen, creo que algunos de ellos podrían estar interesados también.
—Yo no tengo problema, esperemos, presiento que esto va a ser algo grande y maravilloso.
—Espero que tengamos que salir a festejar después de esto, aunque algo me dice que debí hablar antes contigo.
—No se preocupe, no es nada descabellado.
— ¡Madre santa! ¿Cuándo te va a entrar en esa cabecita tan inteligente? ¡Niña, el usted, guárdalo para otros! No lo quiero volver a escuchar dirigido hacia mí, ¿estamos? —Veo cómo se tambalea y palidece leve.
—¿Estás bien? —Asintió con la cabeza mientras lo sostengo por el brazo—. Dime, ¿qué sientes?
—¡Nada, no te preocupes! Debe ser que aún no desayuno, tranquila.
—Vuelvo enseguida, ¡no te muevas! —Antes de irme le tomo el pulso y está un tanto bajo, pero irregular; dudo que sea falta de un desayuno por lo que voy a tener que mantenerlo vigilado—. Voy por un cappuccino.
Me retiro un tanto preocupada, su pulso está en 60, 65 sumado al pequeño mareo que tuvo, podría llegar a ser una bradicardia. Si baja más… Solo debo estar alerta. Aunque la irregularidad me desconcierta un poco.
Vuelvo donde JiHu ya con el cappuccino en mano y se lo entrego, quedándome a su lado. Supongo que los chicos no tardan en llegar, y ni bien lo hagan, debo pedirle a alguien que esté alerta por mí mientras doy la explicación de mi proyecto.
Vuelvo a tomar su pulso y este se encuentra entre 100 y 110 pulsaciones por minuto, ¡acá hay algo raro! Este hombre no se ha movido de la silla, no puede pasar de casi una bradicardia a una leve taquicardia sin haber, por lo menos, corrido por cinco calles.
—JiHu, ¿tienes algún problema cardíaco del que estés enterado? —Niega—. ¿Estresado? ¿Estás tomando algún tipo de medicación? —Justo nos interrumpen los chicos—. Bueno, luego de la reunión tenemos esto pendiente, ¡te voy a estar vigilando!
—Hola, chicos, ¿cómo están? ¡Los estábamos esperando! No sé si Xio les ha comentado de la reunión de hoy, pero nos pareció buena idea que estuvieran presentes.
—Bang, ¡buen día! Sí, estamos enterados. Yo sí quiero estar presente, no sé ustedes chicos —habla Nam mirando al resto del grupo.
—Sí —dicen casi al unísono—. Bueno, vamos. —Agrega Mun.
Antes de que todos entren a la sala de reuniones, tomo a Nam de la mano para apartarnos, le comento brevemente lo sucedido con JiHu y le hago el pedido de ayuda para tener todo controlado, a lo cual él, sin hacer cuestión alguna, acepta.
Me siento por un momento observada y así es, Minjim esta con su mirada atenta sobre mí y viene acercándose poco a poco.
—¿Qué pasa, Minjim? —En susurro le pregunto—. No es momento, tenemos una reunión importante.
—Sí, supongo que no es momento, pero sabes bien que debemos hablar.
—No sé de qué podría ser, pero repito, no es momento.
—No seas ridícula, Xiomara, sabes perfectamente a qué me refiero, esto es una estupidez. —A kilómetros se puede ver que está enojado y tiene razón, me estoy haciendo la tonta con un tema del que quiero escapar.
—¡Ya! Detente, te lo dije anoche, ¡no soy para ti! ¿Entendiste? Me voy. —Me doy la vuelta, pero él no se resigna y me detiene tomando mi muñeca, a lo cual volteo enojada y con el ceño totalmente fruncido—. ¡Minjim, suéltame!
—¡NO! No hasta que aceptes que te pasa lo mismo que a mí, estamos confundidos y debemos hablarlo, lo que pasó anoche no fue una revolcada, no fue sexo. ¡ACÉPTALO! Escúchame un minuto. Por favor, yo te sentí, sentí que había sentimientos de por medio.
—Bien, no lo voy a negar, pero no es momento, ¡basta! Luego lo hablamos. —Me largo de ahí antes de que siga con el reclamo.
Ni bien entro a la sala de reuniones, seguida por Minjim, todo comienza. La reunión transcurre de lo mejor, hay varias caras de entusiasmo y al terminar de exponer JiHu su parte, me pongo de pie para iniciar la explicación de mi proyecto.
La información proporcionada por mi parte es completa, hablo de costos de edificación y también la importancia de la compra de algo hecho ya para adaptarlo, creo que es la mejor opción. En realidad, aquí cerca hay una edificación que es perfecta y luego de hacer averiguaciones, me basé en ello para realizar mi informe sumamente completo.
Uno de los amigos de JiHu tiene su mirada fija en mí de una manera inadecuada, lo malo es que no soy la única persona en notarlo. ¡Creo que esto no va a terminar muy bien! Cada uno de ellos me ha adoptado como su hermana, los amo, yo también los quiero como si fueran mis propios hermanos y esto último es algo que me está asustando. Lo malo es que algunos son muy celosos y JungSuk es el mejor ejemplo de ello.
Lo tiene de frente, y este viejo asqueroso se acaba de morder el labio acompañado de una guiñada de ojo... ¡Está jugado!
—¿Podríamos prestar atención y ser respetuosos? —Pide JS con su ceja levantada y sus labios extendidos, señal de que está enojado.
—¡Gracias, JungSuk! —Lo miro nerviosa, rogándole con la mirada, que se tranquilice.
—¡No es nada, hermana! —Marca territorio con sus palabras.
Sigo dando la presentación y percibo una risita irónica de parte del viejo verde que no se da por vencido. Al cabo de una hora hacemos un pequeño receso, la secretaria trae café a la sala y solo se puede escuchar el ruido de las tazas, además de las opiniones que se intercambian.
Me distraigo un segundo mirando mis apuntes y siento una mano en mi hombro.
—Disculpe el atrevimiento, señorita Xiomara, déjeme felicitarla por su presentación y su extrema belleza.
—¡Le agradezco! —Me acerco al hombre y en voz baja le digo—. No se pase de atrevido, podría ser su hija, y si no cambia su actitud vamos a tener problemas. —Me está agotando la paciencia y, para empeorar, JS mira de lejos con su lengua abultando la mejilla, en breve explota.
—¿Está todo bien por aquí?
—Bang JiHu, amigo, no hay problema ninguno, solo estoy felicitando a tu empleada por su inteligencia y lo hermosa que es. —Y dale con el mismo tema. No es problema que lo diga, sino cómo lo hace, demuestra lo mal intencionado en el gesto.
—Ven, acompáñame. —Pide JiHu al señor irrespetuoso y ambos salen de la sala.
—Nam, ve con ellos por favor y si pasa algo, solo grita.
—Ok, ¿paso algo, Xiomara? Noté a Bang un poco enojado. —Se escucha una fuerte discusión afuera y ambos salimos.
No me di cuenta en que momento Minjim salió detrás de los mayores, lo grave es que se lo quiere comer vivo y JiHu intenta detenerlo. Indico a la secretaria que no deje salir a nadie y me dispongo a detener todo el lío que se armó.
—¡Minjim! —Lo manoteo para que pare—. Detente, yo lo arreglo.
—¡No, Xiomara! Este es un hombre mayor, al igual que yo, y debe comportarse. ¿Crees que no me he dado cuenta cómo la estás mirando? ¿No te da vergüenza? Aquí no hay lugar para indecentes. ¿No te das cuenta que puede ser tu hija? ¡Das asco!
—¡Oh, vamos amigo! ¿Acaso estás comiendo de ahí? —Rebasa el límite, si nadie le va a dar una trompada, lo haré yo misma.
Nadie se espera lo siguiente, mi jefe… Le mete un derechazo que lo manda derechito al piso, al mismo tiempo que le grito un par de insultos para luego echarlo. Apareció seguridad y todo el mundo salió de la sala... ¡Un desastre!
El tipo es escoltado mientras que amenaza con hacer una denuncia, la misma que yo contesto, obviamente, comentando que no dude en que va a tener una demanda por acoso.
Siento a mis espalas el barullo de la gente y los comentarios de los mismos dándome la razón, Suk se me acerca y pregunta si estoy bien, a lo cual asiento. De repente se siente un estruendo y giro inmediatamente sobre mis talones para encontrarme con un cuerpo en el piso... Esto era sabido, ¿Cómo pude olvidarlo?
—¡¡¡JIHU!!!