CAPÍTULO 51. XIOMARA . . ¡Qué tonta, casi arruino todo! Me hace sentir muy mal el hecho de que él no pueda descansar como corresponde, además esos golpes que tiene debieron dolerle mucho y lo peor es que no se queja de nada. Mi teléfono suena, es un mensaje y no puedo ver quien es ahora porque si lo abro, él está a mi lado y verá de qué se trata. Pero la persona que se está queriendo comunicar conmigo es insistente y ahora me está haciendo una llamada. —¿No vas a atender? —Mierda, no sé qué inventar—. Capaz que es importante, amor. —Se estira y toma mi teléfono de la mesita de noche. —Dame, yo atiendo. —Esa miradita rara ya la conozco, es pura desconfianza—. Hola, mjm… No, no puedo… Sí, está conmigo. Aja… mjm… ¡Ok, besos! —¿Qué fue eso? Parece que no quisieras hablar delante de m

