¿Mi qué?
¿Había olvidado mi puto cumpleaños?
Clarabella se quedó ahí parada, con el látigo en la mano, con la boca todavía con gusto a ternera, con los lentes oscuros puestos.
¿Mi cumpleaños?
¿Por qué lo había olvidado? ¡Por esos malditos primos! Todos los años era lo mismo. Te subías al carruaje pensando que ibas a pelear, a defenderte, a no dejar que te tiraran al barro otra vez. Te preparabas. Comías antes para que no te envenenaran la comida. Llevabas otra muda por la sangre.
¡Haaaa! ¡Esto no podía estar pasando, bastardos!
Su cerebro empezó a mil.
Bruke y Tobias tienen un primogénito. Como yo. Su hermano mayor. El de Brandon es Cale y el de Tobias es Abram. Ellos ahí son el verdadero trío perfecto. Les dicen el trío de oro. Son perfectos, son puros, son los herederos. Cada familia tiene un linaje intachable.
Y sí, ellos también tienen hermanas como yo, pero el linaje ya está asegurado. Tienen al heredero perfecto. Por eso nosotros tres nunca nos preocupamos por ser cabeza de familia. Nunca quisimos acompañar al cabeza. Nunca quisimos el poder.
Solo queríamos pertenecer. Que tontos fuimos. Solo queríamos una silla en la mesa. Un pedazo de torta.
Pensar que a mí me prometieron con el hijo menor del Emperador. Sí, tiene nuestra edad, bueno, es dos años mayor que nosotros. Brillante. Phillips es su nombre. El príncipe perfecto para la hija imperfecta.
Y las prometidas de mis amigos... una era una princesa de otro reino, Esmeralda, y la otra Samantha, también princesa de una familia de magos importantísima.
Pero esas personas, por considerarnos menos, por ver que no teníamos magia, nos traicionaron. Se rieron. Rompieron el compromiso en nuestra cara. "¿Yo con un sin magia? Jamás".
Y ahora... volviendo a la realidad.
Ver esto ahora no podía creerlo.
Su padre, el Gran Duque, de rodillas. Su madre llorando. Todos sus hermanos mirándola. La torta de siete pisos. La vela.
¿Y su látigo? ¿Y su palo? ¿Dónde los metía?
Clarabella se sacó los lentes oscuros por primera vez. Muy despacio.
Sus ojos ámbar, brillantes, de águila, quedaron a la vista de todos. Todos dieron un paso atrás del susto, menos su madre.
- ¿Cómo... cómo debo actuar? - murmuró, y por primera vez en siete años, su voz no fue de cazadora. Fue de niña - ¿Qué se hace en un cumpleaños?