Empezamos a observar una tienda de campaña donde un niño y su madre intentaban disparar a los muñecos. La frustración del niño con su madre que no podía conseguir lo que quería era visible. Jonathan fue allí y se ofreció a ayudar. En poco tiempo dio en el blanco y el niño se fue feliz con su muñeco de peluche. - Él era feliz. – Observé como el chico le agradecía y se iba sonriendo. - Amo a los niños. - No conocía ese lado paterno tuyo. - yo dije. - Confieso que realmente no lo había hecho. Y no se lo muestro a nadie. Sonreí. ¿Se dio cuenta de lo encantada que estaba de conocer a este Jonathan que no conocía? - Y tú, ¿tienes instinto maternal de vez en cuando? -le preguntó. – ¿Te ves formando una familia en el futuro? - Aveces si, aveces no. Creo que tengo mucho que hacer antes de to

