Sentado en el cómodo sofá de color gris oscuro, Alex suspiró observando la pantalla de su teléfono celular, por más que había decidido esperar por la llamada de su padre para saber del estado de la manada, no pudo aguantar más la incertidumbre, la preocupación, y luego de una buena noche de descanso, se había levantado con el propósito de averiguar. El día anterior luego de llegar y hablar con Hayes, explicándole la situación en la que se encontraban, había sido un alivio que este les permitiera quedarse, y no solo eso, sino que les prometiera protección. Aunque Hayes lo había visto de una forma para cancelar una deuda que para Alex no existía, estaba bien mientras pudiera tener a su omega embarazado en un lugar seguro. Después de eso, el nuevo sheriff Jeria los había acompañado por los

