Capítulo 25

2051 Words
Miedo es aquella emoción desagradable e intensa que se apodera de tu cuerpo; desconfianza , angustia ante alguna situación negativa. El miedo invadió a Alexander al ver el rostro pálido de Amy y su cuerpo desvanecido entre sus brazos, sin fuerza y frio. No dudó en reaccionar, no perdió la calma aunque por dentro sentía una terrible zozobra. ¿Qué habia pasado? Por más que llamó a Amy no reaccionó, la sacó del baño entre sus brazos la recostó en el piso mientras alcanzaba el teléfono y llamaba a una ambulancia, su desesperación fue peor cuando tomó sus signos vitales y ella … ¡No respiraba! —¡Amy mi amor por Dios quédate conmigo!—. Con un nudo en la garganta habló, no sabía si lo que hacía era lo correcto pero colocó sus manos en el centro del pecho, entrelazó los dedos y comenzó con las compresiones, la llamada por fin fue atendida. — Habla Alexander Santana, necesito una ambulancia en el hotel Palé, único hotel! Mi novia se desmayó al parecer …le ha dado un paro cardíaco, por lo que más quieran apresúrense. —No pierda la calma y no cuelgue, si esta inconsciente y no esta respirando necesito que le haga el RCP ,si no sabe como hacerlo le daré instrucciones… —Lo estoy haciendo ahora —, respondió desesperado mientras sus ojos se cristalizaban, tomó aire, apretó la nariz de Amy y le dio respiración boca a boca para después seguir con las compresiones en su pecho. Esto no estaba pasando, debía de ser una maldita pesadilla y quería despertar, después de haberle hecho el amor a Amy hasta el cansancio, ambos se quedaron dormidos y ahora estaba teniendo el peor de los sueños; si y ahora no podía despertar. —La ayuda ya va en camino señor Santana ¿ me escucha? —¡Si la estoy escuchando! —No deje de hacer las comprensiones hasta que el equipo médico llegue. 1,2,3,4 5 6 …15 ,respiración, 1,2,3,4,5,6….15, respiración. 1,2,3,4 ,5,6….15,respiración Con las yemas de sus dedos índice y corazón le checó el pulso. —¡Maldición Amy por lo que más quieras reacciona!—Volvió más desesperado qué nunca a seguirle practicando el RCP. —Señor Santana la ayuda a llegado por favor número de habitación—Habló la mujer a través de la línea. —¡312! Alexander no se detuvo y siguió luchando por la vida de Amy, en todo momento le hablaba y decía palabras cariñosas deseando con toda su alma que ella las escuchara. Solo pasaron un par de minutos cuando los toques en la puerta no se hicieron esperar, el pelinegro corrió a abrir la puerta y los paramédicos entraron de inmediato. —Estábamos bien de un momento a otro se sintió mal, lo único que me dijo fue que era su corazón—.Explicó mientras observaba como checaban sus signos vitales, ambos paramédicos se observaron, Alexander dejó de respirar y un terrible escalofrío le recorrió todo el cuerpo….. Lo sentía como una despedida! —¡Vete!—,Susurró cuando rompió el beso y pegó su frente con la suya—. Vete con tu familia lejos de aquí, has una nueva vida, yo puedo darte el dinero suficiente para que vivas cómodamente. —¿Porqué quieres que me vaya? —Porque aquí corres peligro Linda, se que seguirás insistiendo con lo de Sakí, lamento decirte que no puedo seguirte protegiendo, te tiene en la mira, prefiero que estés lejos que hagas una vida nueva con tus padres ¿acaso no te das cuenta que también los pones en peligro a ellos?. Irse no estaba en sus planes sería renunciar a sus sueños y renunciar no era una opción, sabía que corría peligro pero no sería una cobarde, su deseo de ver tras las rejas a Sakí era mucho más grande que su miedo porque acabaran con su vida. Tenía un plan en mente y lo pondría en marcha y quien la ayudaría sería el hombre que tenía frente a ella. —Vámonos—,respondió tomando a Ezequiel por sorpresa —.Vámonos juntos Ezequiel, hagamos esa vida que me dices juntos, lejos de toda esta basura pero con las satisfacción de haber metido a la cárcel a Sakí. —¡No te estoy entendiendo! —Dame un lugar, una hora, un día para que la policía capture a Sakí. —Imposible —,replicó — lo que me estas pidiendo es muy arriesgado Linda, me estas pidiendo que lo traicione, ¿sabes que si me descubren me mataran verdad? —Y también lo harán conmigo, porque no pienso darme por vencida. —Primero lo harán con tu familia. —Mi familia no tiene nada que ver . —¿Y crees que les importa? los mataran a ellos primero y después lo harán contigo. —Por eso tienes que ayudarme, por favor Ezequiel —. Lo miró desesperada—, puede ser un mensaje una llamada algo con lo que no te involucre—, Ezequiel sonrió y negó con la cabeza, pasándose las manos por su cabello, se alejó. —¿Qué no me involucre? La información que me pides me involucra Linda, ni siquiera se porque seguimos hablando de esto, no obtendrás nada de mi, no te diré nada , por tu bien y el de tu familia vete de aquí…. Me destrozaría verte muerta Linda —. Quiso acercarse nuevamente pero no lo hizo. —Piénsalo Ezequiel, piénsalo. Traición una palabra que lleva muchas repercusiones detrás de ella . Un simple movimiento en contra de su jefe y le costaría caro, no podía hacer nada, Linda no se dejaba ayudar y el lamentaba que fuera tan necia. Si todo fuera fácil como ella lo expone hace mucho tiempo que él mismo se hubiese encargado de meterlo a la cárcel. —Sírveme un trago — se sentó en la barra, la música estaba baja, no habia muchos clientes así que decidió pasar para ver como andaban las cosas por esos rumbos . —¿Doble? —Así es—. Respondió y observó a su alrededor, su ceño se frunció cuando vio salir de uno de los pasillos que daban a las habitaciones de las chicas donde se arreglaban antes de salir, a el mismo doctor que había atendido sus heridas. —¿Qué pasó?— Señaló con su copa antes de beberla de golpe en dirección a el doctor. —Mm un hijo de perra lastimó a una de las chicas de Sakí, la golpeó e hizo cosas que no debió hacerle, ella no está acostumbrada hacer ciertas cosas para eso están las otras—. Dijo aquel hombre limpiando un vaso de vidrio vacío —¿Qué cosas? —Metió objetos en sus partes y le provocó hemorragia, Sakí se molestó porque solo pagó para cogérsela no para cumplir sus fantasías sexuales o sus fetiches raros. —¿Le dieron su merecido? —No Sakí se conformó con el buen pago que hizo por lastimarla de esa manera. —¿Quién fue la afortunada?—Inquirió con sarcasmo haciendo reír a el hombre de la barra. —Samara— respondió, la copa quedó a escasos centímetros de los labios de Ezequiel cuando escuchó de quien se trataba—. Me dio pena la pobre, se veía muy mal y …. Ezequiel se levantó sin seguir escuchando nada más, caminó hacia la habitación de Samara, esa que durante varios días fue su refugio, abrió la puerta de golpe y la encontró acostada en su pequeña cama, mientras una de sus compañeras la miraba con los ojos cristalizados, cuando entró le hizo de seña para que no hiciera ruido. Sin decir ninguna palabra se fue acercando a ella lentamente, estaba dormida y con lágrimas secas en sus mejillas. En su rostro no tenia ningún golpe así que estiró su mano y agarró la sabana qué la cubría, la fue levantando poco a poco; marcas de dientes, moradas y rojas , rasguños , pero sobre todo uno de sus pezones estaba suturado, el malnacido casi y se lo arrancaba. Su mano fue detenida por la mujer que estaba a su lado y movió la cabeza en negativa. Volvió a cubrirla y salió de la habitación. —¿Se recuperará pronto?—, preguntó a su compañera quien fue detrás de él cuando salió. —No lo creo, el doctor dijo que tardaría, el hijo de puta le metió una pistola¿ puedes creerlo? No me quiero imaginar el miedo de Samara cuando ese infeliz estaba abusando de ella con esa arma y lo peor de pensar que pudo haberse disparado dentro de ella. Ezequiel apretó la mandíbula con fuerza. —¿Sabes quien fue? —Si, el adefesio mal hecho de Salomón ese viejo infeliz asqueroso. —La llevaré conmigo, tengo una deuda que saldar con ella— dijo mirando hacia su habitación y recordando en como se desveló cuando le dio fiebre por los golpes, durante toda la noche se la pasó colocando compresas de agua fría en su cuerpo para bajarle la temperatura aun después de llegar cansada de dar sus atenciones a los hombres. —Esta muy débil, perdió mucha sangre espera hasta mañana para que la puedas mover ¿ no se enojará el jefe? —Hablaré con él . —¡Bien!—,se acercó a él sonriente—. ¿Qué harás mientras? Podemos divertirnos ¿no crees? —No lo creo— Sujetó la mano que le acariciaba el pecho a través de su camisa—. Me divertiré con alguien más.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD