CAPÍTULO XIV LO QUE ES EL AMOR Podía sentir la luz del exterior en su cara, ya había amanecido; pero se encontraba tan a gusto acomodada en aquella cama, abrazada a una enorme y esponjosa almohada, que se negaba a abrir los ojos. Aferrada a seguir durmiendo, se giró para que la iluminación no siguiera molestándola; sin embargo, al hacerlo, cayó en cuenta de que no estaba en su departamento. Los recuerdos de lo acontecido un día antes comenzaron a inundar su mente. Como si hubiera tenido la peor pesadilla de todas, la joven se incorporó de golpe, asustada. No fue una sorpresa descubrir que aquella habitación no era la suya; ya se los esperaba cuando recordó todo; de inmediato se quitó el edredón color vino que la cubría. Suspiró de alivio al ver que no estaba desnuda; pero descubri

