CAPÍTULO I TAGADA —Cuando me dijiste que saldríamos a divertirnos, me imaginé muchas cosas, menos esto —la joven morena que hablaba extendió sus manos señalando el parque de diversiones, con una expresión renuente en el rostro. —Oh, vamos, Marla, las fiestas no son la única forma que existe para divertirse —respondió la chica frente a ella—. ¿Qué, pero, le pones a este lugar? — Ninguno. Es solo que nunca me imaginé, que tú —la señaló con el dedo índice— la mismísima, Luba Bertram, disfrutará de este tipo de lugares, tan comunes —dijo la chica de manera un poco despectiva. Luba rodó los ojos, a veces su amiga sacaba una personalidad algo frívola que la desesperaba un poco. —Te sorprenderían las cosas tan ordinarias de las que disfruto - respondió de tal manera que a su amiga

