Era miércoles. Habían pasado tres días desde mi encuentro con Enzo. La semana había pasado hasta ahora bastante tranquila. Si bien volvían las escenas a mi cabeza un buen par de veces al día, me encontraba muchisimo más tranquila que la semana anterior. Tenía una cierta satisfacción que viajaba por mi mente cada vez que pensaba en aquél encuentro el domingo en mi dormitorio. Ahora estaba más enfocada en mis deberes de lo que estaba los dias anteriores, lo cuál me hacía pensar que aquella decisión me había convenido bastante. Una gran manera de quitar estrés, supongo. Rebecca había vuelto ayer a los dormitorios, pero no había podido verle mucho debido a su trabajo y los distintos horarios que manejábamos. De cualquier manera, habíamos quedado en hoy cenar juntas en el dormitorio mient

