Para mi sorpresa, se trataba de Taylor, mi compañero de clases que se había tomado la molestia de despertarme aquella vez que quede dormida en clases. Se acercó con preocupación hacia mi, obdervando mi brazo. _¿Te encuentras bien? ¿Te ha lastimado? Negué levemente con mi cabeza mientras veía que sólo habían quedado las marcas rojas en mi piel por el apretón. Sólo rogaba que no fuese a dejar marcas luego. Al cerciorarse de que me encontraba bien, me otorgó una pequeña sonrisa. _Qué sorpresa encontrarte por éstos lados. Vamos Taylor, ¿Tú también? Sin embargo decidí enviar mi malgenio al fondo de mi cabeza y le di una sonrisa debido a que sin él seguro ya hubiese estado en una riña con el grandulón de turno. _Sí, he venido ha pasar un buen rato. Pero parece que la vida ha tenid

