Familia

2278 Words
Entre en el auto y me fui de ahí, no supe cómo encontré el camino pero en un abrir y cerrar de ojos me estaba estacionando afuera de mi antigua casa, aún tenía los ojos llenos de lágrimas, me abandonaron sin recuerdos en un lugar desconocido, mi familia no me quería y aún así estaba allí afuera esperando tener el valor suficiente para entrar. Toque el timbre y nadie respondió así que entre todas las luces estaban encendidas, pero ni rastro de mi familia, todo estaba revoloteado por todas partes parecía que habían entrado a robar, ahí entendí que de verdad me habían olvidado, quizás sabían que vendría y huyeron antes de que llegará, empeze a hacer una maleta con todas mis cosas y cuando estaba por salir entro aguien a la casa. Yo corrí a esconderme pero pude ver a lo mucho a diez sujetos con armas. -No pueden haber sabido que vendríamos -escuche a uno a lo lejos. -Pues parece que les avisaron, pareciera que no tiene mucho que se fueron. -Podriamos esperarlos a ver si vuelven. -No creo que lo hagan, mientras la princesa este a salvo ellos podrían estarse moviendo por años y jamás los encontraremos. -Tenemos - Gritó furioso golpeando algo, no supe que solo escuché el estruendo que hizo temblar la casa - Tenemos que encontrarlos, se nos termina el tiempo y tenemos que encontrar a la princesa antes de que tome su lugar. -A la orden Alfa - gritaron todos al unísono. Escuché mucho ruido y yo solo podía esconderme tratar de no hacer un solo ruido me senté en el piso del clóset y oré porque no me buscarán ahí. Recordé que llevaba el celular que Charlie me había dado y mandé mensaje al primer número que vi primero y era el de John, ni siquiera escribí un nombre solo pedí ayuda. ¡Ayuda! Estoy en casa de mis padres y hay hombres armados date prisa. Escuché qué tan importante era mi madre y yo para su gente y decían que podían matar a toda mi familia pero a mi madre no podían tocarle ni un pelo. Tenía tanto miedo que solo abrace mis piernas cerré tan fuerte mis ojos como si eso fuera a hacer algo para que no me encontrarán . Después ya no escuché ningún ruido, solo la puerta de la entrada y escuché susurrar ¿Giselle estás ahí? no quise asomarme, pensaba que eran los otros tipos cuando sentí un abrazo alrededor de mi y una voz diciendo Gracias al cielo estás bien hermosa... Abrí los ojos y era John el que me abrazaba y detrás de él vi a Charlie con lágrimas en los ojos me miraba horrorizado como si hubiera encontrado mi cadáver o algo así, me levanté y corrí a abrazarlo, sentí su abrazo tan fuerte que pensé que me rompería las costillas. - Sentí que te perdía mi amor, no vuelvas escapar así. - Él me besó esta vez no fue en la frente como antes, me besó en los labios pero este beso no fue igual al de John este era aún más cálido y dulce, era un beso de amor verdadero o eso pensaba. Entre el aturdimiento del beso escuché como alguien decía ahí está, matenla. -¡Noooooo! - escuché como John gritaba y sentí como choco contra mi espalda. Y de repente comenzé a sentir frío, sentía que algo escurría desde mis hombros, creo que era mi sangre o la de Jonh, en medio de la situación solo sentí que me sacaron en brazos y me subieron a un coche, seguía sintiendo el frío en mi espalda y mientras me sentía aturdida por todo me empezaron a inundar mi mente miles de recuerdos. Recuerdo que era pequeña y mi madre me daba unas pastillas supongo que eran para hipnotizarme o algo así ya que después veía a mi tía decirme una y otra ves yo soy tu tía ella es tu madre te llamas Giselle y me daba varios datos de mi persona como donde nací los nombres de mis familiares amigos, a cual escuela iba etc. Llegamos a la casa y al parecer nadie estaba herido, nadie me dijo de quién era la sangre. Llegué y me bañe de nuevo, me puse una bata y seguía pensando en todos los recuerdos que habían vuelto, escuché cuando tocaban la puerta. -Adelante -era John. -¿Puedo pasar? -Claro -Mira, logré sacar la maleta que tenías contigo cuando te encontré. -Muchas gracias, puedes ponerla en el clóset por favor, más tarde acomodare mis cosas. -le respondí sin mirarlo. Estaba sentada en la cama con las manos sobre los muslos, mirando a la nada, cuando sentí como alguien me besaba las rodillas ahí estaba John arrodillado a mis pies. -¿Te pasa algo mi niña? ¿A caso estas herida? -me pregunto John de nuevo el ser lindo y tranquilo de antes. -Amm... Pues nada solo que recordé cosas, pero solo imágenes en desorden. -Ah ya veo, supongo que recuerdas porque me dejaste. -¿Yo te deje? -Me sorprendí porque por lo que había visto creí que el habia arruinado todo. - Dejaré que lo recuerdes tu sola no quiero que te impresiones como cuando mi hermano te dijo la verdad.-lo tomé de la mano y me miró - Lo siento pero no lo haré no quiero que pienses que juego con tu mente o algo, recuerdalo tú y si tienes dudas me llamas. Que descanses hermosa. Y se fue así sin más. No tenía ánimos de nada, me iba a poner pijama, pero ni de eso tenía ánimo. Mi familia me abandono con desconocidos y sin recuerdos lo único que me quedaba era estar aquí y confiar en qué estaría protegida. Bajé porque moría de hambre fue cuando recordé que no había cenado. Charlie estaba limpiando la cocina cuando bajé. -¿Cómo te sientes mi amor? Gis -Dijo sin mirarme. -Bien solo que muero de hambre. -Ah, si quieres te puedo calentar algo para que comas. -No te preocupes con un cereal es más que suficiente. El me acercó el tazón, nuestras manos se tocaron en el momento que deslizó la cuchara hacia mí, me puse nerviosa y me gire para traer el cereal, estaba parada de puntillas tratando de alcanzar el cereal de la repisa mientras sentía como miraba mis piernas detrás de mi, mientras me estiraba para tomar el cereal, volteé de reojo y lo confirme el me miraba como si fuera un bocadillo. -Te ayudo espera. - él rompió el silencio. Sentí como su cuerpo se acercó al mío, bajó el cereal pero no separó su cuerpo del mío, hasta que me gire para estar frente a el fue cuando se apartó yo no podía respirar sentía que me faltaba el aire teniéndolo así de cerca, me fui rapidamente al refrigerador y metí la cabeza a ver si con el aire frío podía pensar bien, saque la leche y prepare el cereal y devolví la leche al refrigerador. Apenas saque la cabeza de el refrigerador cuando Charlie cerró la puerta de golpe y me empujó contra ella y lo escuche susurrar en mi oído : - Perdóname pero ya no puedo más te necesito ahora. Necesito a mi mujer de vuelta. Hoy casi te pierdo y no quiero que vuelva a pasar algo así. De repente senti sus manos por todo mi cuerpo, sentía sus dedos deslizarse de arriba, abajo de mi cintura hasta mi cuello, como si memorizara cada detalle cada curva de mi cuerpo, sentía todo su cuerpo como una bola de fuego ardiendo, me empezó a besar y me subió sobre la barra, seguía tocandome, sentía sus labios recorrer desde mis tobillos hasta los muslos, no supe que pasó ni en qué momento estábamos arriba en la recámara, hicimos el amor toda la noche, era todo perfecto y aún más obvio que el y yo nos perteneciamos era como si ambos encajaramos a la perfección uno con el otro, cuando el término me llegaron más recuerdos, pero decidí no preocuparme por eso y me deje llevar por el momento dormimos abrazados toda la noche. En la mañana desperté porque lo escuché balbucear decía cosas extrañas hasta que dijo lo necesito y lo tenía sobre mi y me sujetaba ambos brazos encima de la cabeza pero parecía poseído. Sus ojos eran completamente negros parecía que había un vacío en su lugar. Y decía que el lo necesitaba pero yo no sabía que hasta que lo vi.... Sus colmillos, vi como crecian más y más conforme acercaban a mi cuello. - Ayudaaaaaa - grite con todas mis fuerzas para ver si Charlie despertaba del sueño pero no fue así, cada vez sentía su cuerpo más y más pesado sobre el mío. Sentí como su lengua recorría mi cuello y por último como sus comillos se clavaban en mi cuello y sentí como brotaba la sangre de mi cuerpo. Pude ver como entraba John a la habitación y nos miraba molesto yo tenía puesta una camisa blanca o por lo menos antes era blanca ahora era roja gracias a qué estaba bañada en mi propia sangre... Charlie se distrajo cuando entro John y me soltó, caí de golpe contra el suelo y de nuevo pude sentir que no confiaba en Charlie, John golpeó tan fuerte a Charlie que volvió en si y me vio en el suelo y con expresión de terror en sus ojos quizo acercarse a ayudarme pero el instinto de supervivencia en mi se hizo notar y me hizo huir de él, corrí hacia John y este ya me esperaba con los brazos abiertos. -No mi amor, no te vayas con él, quedate conmigo. - No entendía que me decía estaba muy aturdida. Hasta que escuche lo que John me susurraba. -Vamonos Giselle, no estás segura aquí, si quieres puedes venir a mi casa. Charlie luchaba por acercarse a mi, pero John no lo permitía. Mire sus ojos y eran de rabia, caminamos hasta el baño y John me encerró dentro para que Charlie no pudiera tocarme o siquiera verme. Me mire en el espejo, parecía película de terror, estaba escurriendo de sangre, pero ya solo era la que estaba en la camisa, revisé mi cuello y no tenía ninguna herida. ¿Cómo era todo esto posible? ¿Que rayos ocurría en ese lugar? y más importante ¿Que me ocurría a mi? Una persona normal hubiera huido de ahí y jamás regresado, pero había algo ahí que me atraía, sentía que pertenecía ahí a pesar de todo. Me di un baño y me tarde un buen rato, quería unir las piezas para ver si algo cuadraba, me relajé tanto con ver cómo la sangre de mi cabello se iba cayendo poco a poco, salí del baño cuando ya me di cuenta que ya no quedaba ni rastro de sangre. Entre en la habitación, lo dude por un momento pero lo logré, no había nadie ahí así que corrí al clóset y me puse lo primero que encontré un vestido corto, no tan corto, el largo llegaba a la rodilla, me puse unas zapatillas y miré el celular sobre la cama, me quedé un rato mirándolo pensando si debía llamar a mi madre, necesitaba saber si estaba bien, pero como era de esperarse, respondió el buzón de voz. Me di cuenta que tenía los números de mis amigas y las llame y de igual manera ninguna contesto. Tal vez debería ir olvidando esa vida que deje atrás, si les importaba me buscarían, al fin ellos saben dónde encontrarme. Apagué el celular y lo metí en la maleta del clóset. -¿Puedo pasar? -preguntaban desde el otro lado de la puerta. -No quiero ver a Charlie. - Grité con fuerza para que pudiera escuchar. -No te preocupes hermosa él ya no está aquí.- Dijo mientras asomaba la cabeza por la puerta. - Te traje algo de comer para que recuperes fuerzas. -De acuerdo entra -Mire como entraba con una sonrisa de oreja a oreja y una bandeja llena de comida. -¿De que te ríes? Ah de ser muy gracioso verme casi morir todo el tiempo ¿no? -No, sonreía porque ya te curas sola, parece que las pastillas de hipnosis están saliendo de tu cuerpo y tu sistema empieza a recordar. -¿Recordar que? Que no puedo morir jaja -Solte la carcajada, pero a él no le pareció gracioso vi como su cara se puso sería. -¿Ya lo recuerdas todo? -Dijo mirando mis manos. -No aún no recuerdo nada, solo estaba bromeando ¿Pero a caso no puedo morir? -Por un momento creí que recordabas todo, pude ver la misma expresión de mi pequeña Giselle de antes. Y como te dije antes dejaré que lo recuerdes tu sola. Come que se enfría. Después de eso me dediqué a comer y no se dijo nada más John se llevó la bandeja y me dejó ahí sola, eran como las tres de la tarde cuando escuché que llamaban de nuevo a la puerta. Estaba a punto de decir, Adelante, cuando escuché su voz. -Mi amor ¿puedo pasar? Necesito hablar contigo - Entre en pánico, corrí al baño y me encerre puse el seguro y no hice ruido, escuche sus pisadas por todas partes y cuando quizo abrir la puerta pensé, este es mi fin, cerré los ojos con fuerza y escuché como se deslizó por la puerta y cayó su cuerpo sobre el piso. -Entiendo... Esperaré hasta que quieras hablar conmigo de nuevo -Suspire, gracias al cielo no iba a forzar la cerradura o algo.
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