El domingo se fue volando, había pasado todo el día viendo series y comiendo junto a María. Fue tan efímero el momento en el que cerré los ojos para dormir y cuando los abrí ya era de madrugada las 5:30 a.m para ser exactos, me levanté de la cama con la intención de tomar un baño y arreglarme con la intención de ir a clases.
Mientras abría la llave para dejar que un chorro de agua fría callera sobre mi, me empecé a cuestionar en lo que había invertido gran parte de estos dos años aquí, varias cosas se hicieron presentes en mi cabeza y es entonces cuando vino a mi un recuerdo:
" - Cariño, quiero pedirte algo muy importante - Sentia unos brazos rodeandome mientras besaba mi cuello.
- Dime Wendy, ¿qué pasa? - Sonreía dulcemente
- ¿Has pensado formar una familia?, yo quiero una contigo - Me apretó más fuerte - No se que pienses sobre eso -
- Wendy... me encantaría tener una familia, pero ahora no puedo, lo sabes muy bien. Tengo muchas cosas que quiero hacer antes y... - Senti unos labios que me interrumpieron
- Mi amor, hazlo por mi. Tengamos una linda y hermosa familia - Sentía como enterraba sus uñas en las palmas de mi mano.
- M-me estas lastimando - La sangre empezaba a brotar, las lágrimas empezaban a caer. "
Reaccione cuando escuche a mi amiga llamarme.
- Tonantzin - Escuche como dejo algo en la mesa
- ¿Qué pasa? - Tomaba la toalla para secarme.
- Te dejaré un duplicado de la llave, hoy regreso a las 8:00 pm - ella preparaba el desayuno - por cierto bañate con calma, yo usaré el baño de visitas -
- Esta bien María, ya estoy terminando no te preocupes. - Empecé a vestirme, una blusa blanca con mangas largas algo olgadas sin perder la elegancia, y un pantalón de vestir color n***o, y unos zapatos tipo Oxford igualmente n***o. Una combinación elegante que me hacía conservar mi juventud, más sin embargo al verme al espejo vi mi abultado vientre otro recuerdo vino a mi.
" - Mi vida, ya es nuestro turno - Wendy tomaba mi brazo con brusquedad casi arrastrandome.
- Wendy, no estoy segura de esto, por favor, quiero irme a casa - quería correr, me sentía atrapada - Vamonos por favor-
- Vamos cariño, hazme la mujer más feliz del mundo, hemos llevado el proceso al pie de la letra y ya has vivido conmigo por bastante tiempo, podemos dar éste pasó - No pude hacer mucho, su mano estaba sobre el moretón que me había dejado un día antes mientras ella cumplía sus deseos conmigo.
- Esta bien - Me sentía como una tonta, ¿cómo había llegado a este punto? - Prometeme que no pasara nada malo -
- Lo prometo - al entrar a la sala senti como todo se caía a pedazos frente a mi. El médico nos explicó una vez más el método que utilisariamos, yo solo tenía los ojos cerrados tenía mucho miedo.
- Bueno como ya están seguras, solo resta firmar el documento en el que aceptan que sea aplicado el método de ropa - No estaba segura de firmar pero aún así lo hice, de un momento a otro todo se volvió oscuro, y al despertar todo había pasado, en palabras del doctor "todo salió bien".
Escuche la puerta abrirse, vi mi amiga llamándome para desayunar, no sin antes recibir un halago.
- Vaya tu nunca pierdes la elegancia, y ese conjunto te queda muy bien - Solo la observo y miro a otra dirección. - Por cierto ya esta el desayunó-
- Gracias - Suspire -Estoy algo nerviosa - Me senté a desayunar con ella.
- Tranquila, no dejaré que se te acerque, eres como mi hermanita menor, te voy a cuidar - Me sentí un poco mejor, siento vibrar mi celular y veo un mensaje el cual me saca una sonrisa.
"Buenos días, ¿dormiste bien princesa?"
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El domingo me la pase todo el día jugando con mi pequeña reina, ella me había motivado a seguir adelante y a tomar la decisión total de hacerme independiente, bueno también debo darle crédito a Tonantzin, siempre había querido cuidar de ella más no tenía los recursos en ese momento. Hoy me levanté a las 5:00 a.m, nunca he sido el tipo de persona que madruga para ir a cualquier sitió, si fuera por mi podría dormir otras 3 horas. Pero tenía que llevar a mi hija a la escuela y abrir mi negocio, un pequeño restaurante frente a la universidad más importante de este lugar.
- Xochitl, baja tu desayuno se enfría - La pequeña bajo corriendo las escaleras, para sentarse a mi lado
- Mamá, no olvides que hoy tienes que pasar por mi, la mamá de Liam no podrá venir a dejarme - Sonrie mi pequeña.
-Claro hija, no lo olvidaré - acaricio la cabeza de la menor.
- En cuanto termines tu desayuno métete a bañar y me llamas para peinarte - Mi pequeña crecía rápido, a la misma velocidad con la que me encontré con mi princesa, si no fuera por María no la hubiese encontrado en una ciudad tan grande.
Mientras terminaba de vestirme para ir al trabajo encontré una pequeña pulsera que ella me había regalado, sentí una pequeña punzada en el corazón.
"Estábamos en una llamada, semanas antes que ella decidiera cortar totalmente comunicación conmigo
- ¡Amorcito! - Me lo decía de la manera más tierna posible
- ¿Mandé amorcito? - Sonreía de manera sincera al otro lado de la linea.
- Te amo mucho mucho - escuche una pequeña puesa - confío mucho en ti, aunque te vayas una y otra vez - esas palabras me rompieron el corazón.
- Mor, por favor no confíes en mi, siempre lo haces y te falló - Ella se quedo callada y colgó la llamada sabia que la había lastimado una vez más, sin embargo le dije la verdad. Ni yo confiaba en mi en esos momentos y me pregunté; ¿ qué clase de amor le estoy dando? ella se merece algo completo no un amor a medias."
Después de ser interrumpida por mi pequeña hija, decidí dejar el tema por un rato y hacer lo que debía hasta llegar al local del restaurante. Tome las llaves y un par de cascos para dejar a mi hija en una moto, y partir a mi trabajo.
Al llegar, note que el día estaba muy tranquilo, empecé a abrir, aún en muy poco tiempo y con mucho apoyo pude poner este local. Vi que muchos alumnos entraban y salían. Era señal de que tendría una excelente venta.
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Dentro del auto de María el viaje fue más rápido que en el transporte público, veníamos platicando de asuntos clichés cuando bajó y quedé de ir a casa después de clases y preparar la cena.
Me dirigí hacia mi aula, la primera clase que tendría seria "expresiones del arte" pensábamos que tendríamos la hora libre pues la maestra se había ausentado por motivos de salud, por fortuna o por desgracia nos avisaron que una maestra joven vendría a suplir la clase. El rato pasaba como si nada hasta que sonó la campana, y vi entrar a esa profesora, esa cara se me hacia familiar hasta que se presentó y mis sospechas eran ciertas.
-Buenos días chicos, mi nombre es Silvia Saborit, seré su profesora mientras la señorita Claudia se recupera - Su sonrisa no había cambiado, su cabello aún conservaba ese intenso color n***o perfecto y a lo largo no se diga, su piel blanca suave y sin imperfecciones, su mirada se clavó a la mía.
En cuanto sentí su mirada sobre la mía un pequeño escalofrío recorrió mi cuerpo :
" - Tonantzin, no quiero meterme más en tu vida, se que amas a esa chica, te alejas de ella, de tu familia, de tus amigos, hasta de mi. ¿Qué es lo que te está pasando?, tu no eras así... ¿dónde está mi niña alegre?, la niña risueña y luchadora, la Tonantzin que amo - Me sacudía con desesperación en sus ojos se notaba que estaba al borde del llanto
- Silvia, debes de subir a tu camión, yo quiero que seas feliz, sufrirás mucho conmigo, la niña dulce que conocías se fue... se fue el día que Cristina se marchó - Mi mirada estaba dirigida hacia el suelo, mientras lágrimas caían de mis ojos - ¡Vete!, ¡se feliz!, ¡olvidame! - Al gritar eso la gente me miraba, mi corazón se había roto una vez más, una persona más, otra persona importante se marchaba de mi lado, el llanto se apoderó de mi.
- Señorita, tiene veinte minutos para poder abordar el camión - El guardia advirtió del tiempo.
Intente huir de ella, cuando vio que tome impulso para correr, me jaló del brazo, y rodeó mi cintura con sus manos, perdí la noción de todo cuando sentí sus labios sobre los míos, ella me había estado a mi lado brindándole estabilidad emocional mientras Cristina no estaba, pero nunca llegué a sentir algo por ella, sin embargo en ese momento pude sentir lo que ella transmitía hacia mi, sus emociones expresaban protección, amor, tristeza y sobre todo envidia, ese abrazo, la calidez de ese beso no lleno el vacío que gritaba "¡Cristina, regresa!".
Al separarnos de ese beso, agache la mirada, lo último que escuché de ella fue un - Te amo - eso hizo crecer mi culpa, escuche como sus pasos se alejaban dirigiéndose al camión.
- T-tu también me abandonas, no volveré a verte y yo lo siento, pero el lugar de Cristina nadie lo puede tomar - Deje que las lágrimas calleran sin más - Cristina y Silvia, mis grandes amores se han ido... -"
- Señorita, ¿se encuentra bien? - Silvia se dirigía a mi como lo que era ahora, su alumna.
- S-si, solo estaba pensando en algo, discúlpeme - Sonrei nerviosamente.
- No hay problema, ¿puedes decirme tu nombre? - Su sonrisa se mostraba radiante.
- M-me llamó Tonantzin Cruz - Vi como su sonrisa se desvaneció y su mirada era como si hubiera visto un fantasma - ¿se encuentra bien profesora ? -
-Si, por supuesto - Ella se dirigió al grupo -Chicos, ¿qué les parece si armamos un proyecto de sentimientos?, tendremos que expresarlo de diferentes maneras artísticas, como baile, música, poesía, teatro e inclusive dibujo - el salón la ovacióno - como veo que a todos les agrada la idea, les dejaré formar sus equipos o si gustan trabajar solo esta bien -
Después de que todo mi grupo se presentara, vi que las intenciones de Silvia eran hablar conmigo, sin embargo empecé a evadirla, hasta que me pudo acorralar en el lugar donde siempre me escondía, la biblioteca.
- Sabia que estarías aquí, no has cambiado mucho - se sentó a mi lado.
- Lo siento, no quería que me vieras así - Trate de ignorarla.
- No sabía que estabas embarazada, ¿cuántos meses tiene? - Sonreía como si nada, yo ni siquiera podía dirigirle la mirada por la vergüenza.
- Tengo cinco meses y medio - Tenia la mirada baja - No preguntes por el padre, por favor - la chica sabia lo difícil que era hablar con ella, no estab en disposición, mucho menos en condiciones.
- Tranquila, no pasa nada, dentro de la institución soy tu maestra, pero fuera de ella soy tu amiga- Me sonrió tiernamente.
- Gracias, por ahora prefiero estar sola, si no es mucha molestia - Silvia asintió y se retiró. Me sentía nerviosa, no quería ilusionarla. Nunca la amé, y en este momento no será la excepción, las clases transcurrieron con normalidad, ya estaba en la última hora cuando recibo un mensaje de María
"Terminando las clases ve a la cafetería nueva que está frente a la escuela"
"Claro que iré, debo probar la comida"
" Vale, te veré en casa más tarde "
Al salir, empecé a dirigirme al gran pórtico, cuando noté la presencia de alguien ahí, era Wendy, se veía que ella había estado tomando pero no podía entrar por la gran cantidad de alumnos que entraban y salían del sitió. Tuve que salir con un grupo de chicos, todo iba bien hasta que alguien detrás de mi toco mi hombro, era Silvia.
- Tonantzin, ¿porque no vamos a comer? - Sonreía plácidamente - Yo invitó- Senti la mirada de Wendy clavandose en mi, la mencionada intento hacercarse, más agarre el brazo de Silvia y corrí al otro lado dr la calle, sabia que ella no era capaz de cometer cualquier acto.
- ¿Qué fue eso?, ¿quién era la chica que te perseguía?- Mire hacia otro lado y me dirigí a una de las mesas de la cafetería que estaba muy cerca de mi.
- Mi ex, la madre de mi hijo - solo miro de otro lado.
La mesera se nos acerca - ¿puedo tom.... - la chica se queda muda -T-tonantzin -.
- ¡Cristina! - Me levanté de inmediato - Yo... emm yo.. - estuve apunto de irme corriendo cuando sentí unas manos rodeando mi vientre - ¿Qué? - Eran Wendy.
- Vamonos a casa cariño, tenemos que arreglar unos asuntos que tenemos pendientes- Me jalaba con mucha fuerza.
- M-me lastimas, duele ... - Estaba paralizada por el miedo, hasta que Silvia intervino
- Como docente te pido que la sueltes o llamaré a la policía- Yo solo miraba a Cristina, quería correr a sus brazos pero no podía, no mientras Silvia estuviera presenté.
Salí corriendo sin importar que Wendy me haya dejado arañazos, no podía hablar con Cristina, no mientras Silvia estuviera cerca y que mi bebé estuviera en peligro, sabía que Wendy estaba corriendo detrás de mi, era tanto el miedo que solo busqué la manera de evadirla. ¿Qué podía hacer?... Huir.
Corrí hasta perderla en el metro, sabía que tendría que tomar otro camino para llegar a casa, pero al menos ella estaba lejos de mi. Hasta que recordé la tarjeta de aquel taxista, lo necesitaba. Tomé mi celular y le llamé.
- Bueno, ¿servicio de taxi? - Su voz se escuchaba calmada.
- Si, ¿podría darme un servicio suspire de alivió - voy llegando a la estación del metro Hidalgo -
- Creo que ya se quien eres, pero descuida te esperaré, afuera, dime tu nombre - El hombre logro notar mi susto
- Tonantzin Cruz - Suspire - Muchas gracias - Después de un rato, llegué a mi destino, llegué a donde el hombre estaba y efectivamente me recibió con un abrazó.
- Todo estará bien - Solo me aferre a ese abrazo era lo que más necesitaba - te llevaré a casa, ¿misma dirección? - Mi cuerpo se tensó después de escuchar eso.
-No, ahora vivo en otro lugar, ¿me puede llevar al Zócalo? - suspire.
- Si, por supuesto, este viaje va por mi cuenta - el hombre sonrió - estas muy tensa y eso no ayudara a tu bebé -
El resto del camino fue tranquilo, el chófer contaba algunas anécdotas chuscas para subirme el ánimo y lo logró, estaba muy feliz, pronto regresaría al departamento y podría descansar.
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Estaba atendiendo a mis clientes cuando vi que una chica se sentó en la mesa para ordenar, al acercarme noté quien era... mi dulce princesita
- ¿puedo tom.... - Mi corazón se aceleró, estaba feliz -Tonantzin- la mujer que la acompañaba solo nos miró
- ¡Cristina! - Vi su emoción pero igual, ella tenía miedo, que llegue a pensar que estaba enojada.
De un momento a otro vi como una chica que tenía aspecto de haber bebido y drogado durante bastante tiempo. Pero al ver como la lastimaba sentí una corriente eléctrica, un golpe fuerte dentro de mi por protegerla y en cuanto iba a cometer una estupidez, escucho bla voz de su acompañante.
- Como docente te pido que la sueltes o llamaré a la policía- Mi princesa estaba temblando no sabía que hacer.
Después de un momento vi cuando Tonantzin se fue corriendo, traté de detener a esa chica, pero no lo logré.
Corrió de tras de mi princesa, pero sabia que ella no se dejaría atrapar, platiqué un rato con la mujer con la estuvo momentos después de lo ocurrido.
Tome mi celular para escribirle a María;
"María, tenemos un problema más grande"
"¿Qué ocurre?"
" La ex de ella, quiso llevársela"
"¿Qué?"
" Ella está bien?"
" Sí, logró huir y espero que ella ya esté en tu departamento, odio verla mal ".
" Okay, en un rato más la llamo "
Estaba preocupada, no sabía que hacer, hasta que decidí dejarle un mensaje.
"¿Estás bien?, ¿necesitas algo? "
No recibí respuesta y quise creer que ella estaba buscando la manera de regresar a casa.
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2 horas después
Ya estaba en el departamento de Marí, cuando saco mi teléfono, tenía un mensaje de Cristina.
"¿Estás bien?, ¿necesitas algo?"
" Si, solo fue un susto, el bebé y yo estamos bien "
" Me alegra saber eso "
Decidí darme un baño nuevamente, después de que Wendy me tocó, cada vez que la tengo cerca me siento sucia.
- Gracias Wendy, me has arruinado la vida - lloré por un buen rato, llegué a la conclusión de que le tenía miedo. Me tire al futon y dormi aún con los sentimientos encontrados, sentía tristeza y miedo, aunque un poco de felicidad por haber visto a la persona que amo.
Si, ese día había sido muy pesado, sin embargo pude ver a mi dulce y amada Cristina.
Tenia una gran cantidad de sentimientos encontrados, no podía estar más feliz, pues me cuesta hacer amigos.
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- Madre, recuperare a mi hijo y a mi mujer - golpea la mesa con fuerza.
- Ya déjala, sabes que una mujer como ella no vale la pena, tu sabes los errores que has cometido, ¿quieres a tu mujer y a tu hijo de vuelta?- La madre solo da su punto de vista a su hija.
- No.voy a dejar que ella se quede con alguna de esas dos- hizo una pausa larga -Si no es mía, no será de nadie más- Se levantó para dirigirse a la calle, tomo su celular e introdujo un número al cual llamó.
- ¿Diga? - dijo la voz al otro lado
- Necesito un favor, que investigues algo sobre la ubicación de una persona y que la sigas durante un tiempo -
- Claro, dame la información que tengas sobre ella y yo te diré dónde encontrarla - aquel hombre se encontraba contando dinero - tendrás que pagarme de alguna manera -
- ¿Qué necesitas? - suspiró pesadamente aquella obsesionada
- Te daré una dirección, quiero vacies ese lugar-
- Muy bien, de acuerdo - la llamada llego a su fin, Wendy tendría que pagar caro, por todo lo que había hecho y aún así no sabia si conseguiría recuperar lo que perdió, sin embargo estaba dispuesta a recuperarla por la fuerza.