Solo faltaban veinte minutos para salir del trabajo. Diez minutos después entré en el baño de chicas, retoqué mi maquillaje, me recoloqué la ropa y volví a mi mesa a esperar la hora. Salí de allí corriendo, cogí un taxi y bajé unos metros antes de llegar a la cafetería. Quería saborear la anticipación del mejor momento del mes, por fin iba a verle, por fin iba a ser de nuevo completamente suya. Entré en la cafetería y le vi en la barra, me intuyó y se giró. -Hola preciosa –dijo besando mis mejillas- Sus labios rozaron solo las comisuras de mis labios, solo un par de segundos y eso bastó para que mi cuerpo se pusiera alerta ante el calor que me generaba su cercanía. -Me muero de hambre, he pedido un bocata -Bien, no hay prisa -Si la hay preciosa, créeme si la hay –dijo rozando con u

