Hoy iba a ser un día duro y yo ya estaba harta de pelear por casi nada. Ahora tenía claro que había cometido el peor error de mi vida casándome con Julián; al menos admitirlo tenía que servirme para algo pensé, con la necesidad imperiosa de volver a retomar las riendas de mi vida. La cuestión es que allí estaba en otra ciudad, intentando reconstruir algo que tenía claro que estaba roto en demasiados pedazos para poder reconstruirse y esperando volver a cargar con las culpas de su ineptitud constante. Conocí a Julián hace mil años, era mi joven y prometedor jefe que me engatusó con agasajos hasta convencerme que juntos llegaríamos a grandes cimas. Me embarqué en su barco casi a ciegas, le ayudé en lo que pude con la sede familiar que dirigía, le salvé el culo en mil ocasiones incluso carg

