Mis manos temblaban intensamente al sujetar aquel objeto de metal. Mi corazón estaba palpitando de forma impresionante. «La mate.» «La mate.» «No quiero ir a la cárcel.» «Por favor Dios…no quiero ir a la cárcel…» —Tenemos que salvarla. Con mis ojos llenos de lágrimas alzaba mi rostro notando a un nervioso Elijah. Él se acercaba hacia el cuerpo de Natasha cuando era detenido por el hombre a su lado. —No, déjala morir. —su tono se volvió lúgubre. —Ustedes no saben quién es ella, pero yo sí. Si ella sale viva de esta los matara a todos ustedes. Si la dejas morir podemos enconder el cuerpo, yo me encargare. —¿Estás fuera de tus cabales? ¿Tienes formación en derecho, verdad? Si esa mujer se muere y se enteran, Isabella va a ir a la carcel por homicidio. —Por defensa propia. —Michael me

