Natasha Rudakov La atmósfera cargada de emoción que se percibía claramente, era exquisita, un deleite que disfrutaba enormemente. Desde el rabillo de mis ojos, podía percibir a Joshua al otro lado con una mirada completamente gélida... me fascinaba. Él se convirtió en el objeto de juego que ansiaba destrozar. Las lágrimas que su esposa poseían eran de tal belleza que ansiaba hacerla sufrir de todas las formas posibles e inimaginables. Jamás había experimentado este sentimiento con nadie, ni siquiera cuando presencié las lágrimas de angustia de mi madre deseándome lo peor. Su rostro lleno de angustia era lo suficiente para hacerme delirar de maneras impresionantes. —Si no cumple con las exigencias de mi clienta, me vere obligado a llevarlo a los tribunales. El abogado de Joshua, Charle

