Emma estaba sentada sobre su cama revisando su computadora. Después de abandonar la mansión de sus padres, Henry la había llevado a un restaurante a comer. Ese hombre era muy atento, siempre procuraba que se sintiera a gusto y cómoda. Habían pasado por una tienda de electrodoméstico y había pedido que le configuraran el nuevo móvil con su correo electrónico. Ahora podía volver a acceder a toda su información. Después de darse una ducha y cambiarse con algo más cómodo como un vestido holgado, se sentó sobre su cama y abrió su computadora. Tenía algunos correos en su buzón y en su f*******:, tenía muchas notificaciones, las cuales no eran importante seguramente, por no mencionar las solicitudes. Tenía algunos mensajes sin leer. Accedió a la opción y vio unos cuantos, algunos eran de sus

