Féodal había tomado asiento frente a ella en uno de los sillones y ahora le estaba acariciando la mano. ―Siento lo que ha sucedido. ―le decía, la chica ni siquiera podía mantenerle la mirada. ―No sabes qué fue lo que sucedió. ―dijo simplemente. ―Ha sido culpa mía ¿no es así? ―ella lo miró confusa―Te peleaste con tu esposo porque fuiste a verme a mi hotel. ―Por supuesto que no… es algo más complicado que eso. ―dijo apartando la mano. ―¿A no? Pensé que esa era la razón, viniste aquí justo después de eso. Emma se puso en pie mientras se secaba las lágrimas con las manos y le daba la espalda. ―No deberías estar aquí, ya tengo bastante y no quiero malos entendidos. Agradezco mucho que te preocupes por mí, pero por favor, vete. Él se puso en pie igualmente y se acercó a una distancia pru

