Donna y yo no podíamos dejar de ver a esta chica, podría tener la edad de Arya, quizás un poco más, pero seguía siendo una niña. — Entonces, ¿están tan sorprendidas? — nos preguntó. Más que eso. — Eres hermana de Andrés, no te pareces a él. ¿Por qué le quieres hacer daño?, eso no es normal. — comento Donna sin salir de su asombro. — Eso decían, él se parece mucho a papá y yo a mi madre, pero aquí estamos. — ¿Cómo entraste como mi terapeuta y en la maestría? Se supone que deben hacer un filtro. ¿Cómo nos tienes vigiladas? — Fácil, contigo — me mira — mate a tu terapeuta y ocupe su lugar — Dios — y con la maestría, con dinero se consiguen muchas cosas. Además, tengo a mis chicos vigilados, sé cuándo las iban a ver. Soy lista. — ¿Por qué los quieres matar? ¡Es tu hermano! —

