Tiempo, espacio, confundida, mentiras. ¡Demonios! La cabeza me iba a explotar. ¿Cómo se supone que esté lejos de la mujer que he deseado tener viva por meses? Me hierve la sangre, es que ni despellejando a Damián me puede quitar la rabia que me tengo en este momento, y la herida que me ha dejado mi estrella con sus palabras y actitud; lo peor es que no puedo pelearme con ella porque me pongo en sus zapatos y debe ser un nido de enredo. Ella debería escucharme solo a mí, no hacerle comentarios a una niña tonta e inmadura, y aún desquiciado, desgraciado que no conoce. — ¡Ah! — Terminó rompiendo el saco. Decido darme un baño y calmar mis ansias tratando de dormir un poco. —*— — El pequeño Viera no se sabe defenderse. Despierta, pequeño, es hora de jugar. Miro al reveedor tratando de e

