Cuando me fui para mi habitación, ellas seguían discutiendo sobre si tomarse o no la pastilla. Aunque le había dicho que era mejor que se la tomara, también me preocupaba que pasara como con su hermana y no pudiera despertarse, ya que lo que más deseaba era estar junto a Celina y aclarar mis sentimientos. Estaba muy cansado, pero también necesitaba cenar. Salí de la pensión en busca de un bar en el que poder comer algo. La mente me pedía rodearme de gente para evitar pensar en lo que había sucedido y en todo lo que había llegado a desear que ocurriera. Mis sentimientos cada vez eran más confusos, dudaba de si mis sentimientos por mi novia eran reales. Si algo tenía claro era que ninguna de mis cuñadas me despertaba nada parecido al amor. Pero aun así me sentía tentado, era como si necesi

