De hecho, tampoco me atrevía a comentarlo con Alejandra. Aunque seguíamos manteniendo el buen rollo, que ella ya no estuviera con Enol hacía que hubiese desaparecido el principal motivo por el que solía acercarse a mí. Ya solo nos unía el pánico que le teníamos a Daniela y lo poco que nos apetecía quedarnos a solas con ella. - ¿Has vuelto a hablar con Enol? - No, para mí ya está muerto y enterrado. - Me alegro, está claro que no te merecía. - El problema es que ahora me tengo que buscar a otro. - ¿No quieres estar sola? - Sí, pero ya sabes mi problema... necesito tener a uno siempre a mano. - Entiendo. - Tú estás siempre por aquí, pero no queremos complicar las cosas, ¿no? - No, claro... sería un riesgo muy grande. - Por eso. - Yo también estoy intentando encontrar novia. - Bie

