Escrito por: Juli Bracho Escapé. Rompí las cadenas y lo hice. Mi hermano, Dylan, no se dio cuenta que ayer maniobré la cerradura, logrando emprender mi viaje esta noche de Halloween, luego de que todos se fueran. Salto desde el piso más alto, aterrizando sobre la frescura del césped. Tomo mi tiempo para inhalar fuerte, llenando mis pulmones de los diferentes aromas provenientes del ambiente nocturno y sereno. Mi estómago cruje. Entre tantos con los que me encuentro, un aroma invade instantáneamente mis fosas nasales, apartando los demás. Uno extraño y exquisito. El perfecto perfume de un excepcional ejemplar hace bombear más rápido mi corazón. Por segundos todo se torna claro en mi mente. Una escena tan sublime y tan necesaria para mi cuerpo

