Capitulo 5

950 Words
Spencer frunció el ceño al oler a algo a ¿quemado? Abrió los ojos y se levantó de la cama de un salto, salió de la habitación y entró a la cocina. — ¿¡Pero qué mierda has hecho!? —Grito con un tic en el ojo. — Solo quería hacer algo para desayunar —Hizo un puchero el de cabello rojizo. — ¡Has quemado mi cocina! — — Solo un poco —Murmuro rascando su nariz. — ¿¡Un poco!? —Spencer miró toda su cocina hecha un desastre y quemada. — ¡te vas! — — P-pero yo...— — ¡Te vas! — — No — — Si — — No — — S...— — ¡No me voy, no me voy, no me voy! —Aiden le dijo pataleando y salió de la cocina. — ¡Regresa mocoso! —Spencer fue tras él. Aiden estaba por cerrar la puerta, pero el mayor se lo impidió. — ¡Quiero que te vayas de mi casa, niño! —Le dijo yendo tras el menor. — Espera —Lo detuvo subiéndose a la cama tomando la almohada — no puedes echarme — — Claro que si, y eso es lo que haré —Hablo con dureza. Spencer lo miró con el ceño fruncido cuando él menor lo golpeó con la almohada. — pero que...— — ¡No me voy a ir! —Le saco la lengua. Y golpeó de nuevo con la almohada. — ¡Ahhh! —Soltó un grito cuando el pelinegro tomó sus piernas haciendo que cayera en la cama. — hey...eso es trampa — — Que trampa ni que ocho cuarto, te me vas de mi casa ahora —Tomó sus piernas jalandolo pero el pelirrojo se aferraba a la cabecera de la cama. — ¡joder! — Spencer lo solto y se subió a la cama tomándolo de la cintura. — ¡Suéltame! —Aiden le dijo. — ¡Suéltate! — Aiden se solto y ambos cayeron al suelo, el pelirrojo quedó sobre el mayor. Sus miradas se encontraron y el mayor lo fulminaba. — ¿Y si nos besamos? —Pregunto Aiden con una sonrisa — digo...para romper la tensión — — ¡Quítate de encima! —Le dijo con furia. El menor se sentó sobre su regazo cruzandose de brazos. — No puedes echarme — — Quitate de encima —Spencer le dijo sosteniéndose sobre sus antebrazos — ahora, niño — — Soy Aiden...A-I-D-E-N — — Niño — — Si vuelves a decirme niño yo voy a...— — ¿Qué, niño? ¿Qué vas a hacer? — — Voy a besarte — — Por favor —Bufo el pelinegro — ¡más te vale que te quites de encima para que pueda sacarte de mi casa antes de que me dejes en la maldita calle, niño! —. Spencer abrió los ojos sorprendido mirando como el otro mantenía sus ojos cerrados y sus labios juntos. — T-te lo advertí —Susurro Aiden con las mejillas rojas. — Quítate de encima —Su voz era baja y muy fría. Aiden se levantó tragando saliva. Y retrocedió unos pasos hasta que su espalda choco contra la pared. — ¿Q-qué...? — — ¡Mira mocoso fastidioso que sea la primera y última vez que me besas, te doy tres malditas horas para largarte de mi casa! — Salió de la habitación, dando un portazo. Aiden llevo sus dedos a sus labios, aún podía sentir el calor de los labios del pelinegro. — No puedo irme —Se cruzó de brazos — ¿qué hago? — ***...*** Aiden salió de la habitación y noto al mayor en una computadora portátil, se acercó y miró sobre su hombro. — ¿Qué haces? —Pregunto. — Nada que te importe —Respondió cortante cerrando su laptop. — te quedan 30 minutos para largarte —Se levantó y lo miró. — No fue mi intención quemar la cocina —Le dijo mirándolo como cachorro, siempre conseguía lo que deseaba de esa forma...o al menos la mayoría de las veces. — quería tener un detalle contigo por tu hospitalidad en tu hogar — — No me importa, te vas de mi casa y vete a quemar la cocina de otra persona — — ¿A dónde vas? —Pregunto cuando lo vio tomar una mochila. — Qué te importa, mocoso —Le dijo mirándolo. — ¿Puedo ir contigo? —Se acercó al mayor tomando su brazo. — No —Se soltó. — Ay por favor —Suplico — llévame, llévame, llévame — — ¡Basta ya! —Tomó sus manos apartándolas de su cuerpo — no voy a llevarte, entiéndelo — *** — ¿Entonces a dónde vamos? —Aiden le preguntó caminando junto al mayor. — Silencio — — Llevamos siendo roomies por dos días y aún no me dices tu nombre — — Cállate — — Vamos solo dime tu nombre —Hablo el pelirrojo — llamarte señor amargado ya no tiene sentido — — Nunca me has llamado...—Lo miró con el ceño fruncido el menor sonrió con inocencia. — Solo en mis pensamientos —Le dijo con un puchero. — Ahs olvídalo niño, ya te dije que no te importa — — No me llames niño...me llamo...— — Aiden —Rodo los ojos — si ya lo sé — — ¿Entonces...soy Aiden y tú nombre es? — — Si te digo mi nombre, ¿te vas a callar de una vez y por todo el camino? — — Si — — Me llamo...Spencer — — Mmmm...Bomboncito —Sonrió. — No ni siquiera lo pienses —Gruño.
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