Damian entró a la casa, y miró a su alrededor, escuchaba los disparos con la gente de Spencer desde afuera. — ¡Sal maldito cobarde! —Le grito Damian. — El cobarde eres tú —Respondió Spencer desde algún lugar de la casa. — No sabes cuánto disfrutaré asesinandote...pero primero verás cómo mi querido primito se muere —Hablaba Damian adentrándose a la casa. — Tú no le tocaras ni un solo cabello a Aiden, imbécil —Spencer lo miraba desde la mirilla. — Es increíble como el estúpido de mi primo te tiene en sus manos, como una maldita marioneta —Se burló Damian — ¿Por un mocoso insignificante has arriesgado todo? ¿De verdad? —. — Sé porque tu padre lo salvo —Habló —...tu padre vio el gran ser humano que sería, esa insignificante persona como tú lo llamas para tu padre fue tan valioso que pref

