— ¡Bomboncito! —Escuchaba su voz llamándole desde lejos — Bomboncito...despierta...— Spencer abrió los ojos y tosio sintiendo todo su cuerpo adolorido, podía escuchar sus latidos en sus oídos, y un pitido ensordecedor. Con la poca fuerza que sentía se puso de pie, notando el lugar destrozado. — Maldito —Gruñó, y jadeo al sentir un dolor punzante en su cabeza y abdomen. Con dificultad empezó a caminar, pudo ver el cuerpo de Sergio en el suelo sin vida. Se dirigió hasta su auto y abrió la puerta tomando un celular que siempre mantenía bajo el asiento del copiloto. Marcó el único número que mantenía registrado. — ¿Hola? — — Hola, soy yo —Habló — te necesito...—. — ¿¡Dónde estás!? ¡Estás en todas las noticias! —Respondio la mujer alterada — ¡mierda Spencer! — — ¿¡Me vas a ayudar o no!

