Capítulo 4: Un cuerpo excitante

2531 Words
Narra Marnie: Impactada por lo que me acaba de decir su madre, frunzo el ceño. Sophie conoce la reputación de todos en la escuela, y Stephen tiene una de mujeriego, cuando no se le ve solo se le ve con una chica, una distinta cada día con aspecto de zorra ya conocida por los demás chicos. A menos que su madre me esté mintiendo lo que dudo mucho por su expresión de sorprendida, seguramente Stephen trae las chicas a su casa cuando su madre no se encuentra. A la pobre señora casi se le salen los ojos cuando me vio. —¿Usted está segura de qué nunca trae amigos? ¿O chicas?... —pregunto curiosa, me mira y sé que se ha dado cuenta a lo que me refiero. —Cariño sé quién es mi hijo. Sé que no es ningún virgen solitario, estoy consciente de que las chicas con las que se acuesta las lleva a moteles, hasta en su auto o en algún lugar barato que encuentre, pero nunca las trae aquí. Y pues sus amigos... Stephen no es de muchos amigos, por eso me sorprende verte y más aún cuando me afirma que eres su amiga —dice con una sonrisa, le devuelvo la sonrisa y Stephen llega a interrumpirnos. Lo que dijo es muy interesante. —¿Me la devuelves? Tenemos que hacer una tarea —dice jalándome del brazo sacándome de la cocina con su madre subiéndome de nuevo a su habitación. —¿Cuál tarea? —pregunto un poco confundida. —Esta —dice pasándome unos shorts y una camiseta, bastante cortos y ajustados para mi gusto—. Póntelo, con eso puesto al menos podré ver la silueta de tu cuerpo sin tener que desnudarte —miro las prendas una vez más y lo dudo, nunca he usado ropa así de corta, ¿De dónde diablos saco esto?—. ¿Vas a ponértelo o tendré que ponértelo yo? —Sal de la habitación —demando—. No me cambiaré contigo aquí adentro mirándome. —¿Qué te parece si me tapo los ojos y hago como que no te estoy viendo? —¡Sal ya! —exclamo, ladea la cabeza y antes de salir de la habitación dice: —Eres más inteligente de lo que pensé, pequeña saltamontes —ruedo los ojos y espero a que salga—. Avísame cuando ya estés lista. Cierra la puerta y procedo a colocarme las pequeñas prendas. Me quito mi ropa con la que si me siento cómoda, sea de monja o no, quedándome en ropa interior. Es increíble como uso ropa interior sexy de encaje pero ropa de abuelita por encima. Supongo que al menos la parte mía que no se ve quiere ser sexy. Soy todo un caso. Me coloco las prendas rápido y dudo antes de decirle que entre, me miro en el espejo de su habitación por unos segundos y muerdo mi labio inferior, el short casi muestra mi trasero y la camiseta tiene un escote que hace un tanto visible mis pechos, inmediatamente me tapo mis pechos subiéndome más la camiseta y me bajo más los shorts intentando cubrir un poco más mis piernas desnudas. Sé que Stephen escogió esta ropa por una buena razón. Sin pensar más, suspiro y le digo que entre. No tarda ni medio segundo en abrir la puerta. Entra y vuelve a cerrarla sin quitar sus ojos de mí. Me incomodo al verlo mirarme de arriba a abajo, muerde su labio inferior intentando disimular pero no lo logra, inmediatamente hablo para que deje de mirarme. —¿Qué ves? —pregunto intentando llamar su atención, me mira a la cara unos segundos pero luego vuelve a posar sus ojos en mi cuerpo. —¿Podrías darte una vueltica? —me pregunta acariciando su mentón. —¿Realmente es necesario? —me quejo. —Es parte de la tarea —dice y bufo, me doy una vuelta rápidamente y lo miro con una expresión aburrida—. Tienes un cuerpo bonito, pequeña saltamontes. Tus pechos tienen la medida exacta, y se nota que los cubriste un poco más; no son muy grandes pero tampoco muy pequeños, lo mismo para tu trasero, y tu cintura ni se diga —dice aún acariciando su mentón. —¿Ya puedo ponerme mi ropa? —pregunto o más bien demando. —¿Por qué insistes en cubrirte con esos trapos viejos? Tienes un cuerpo excitante —dice con esa voz tan de él, me ruborizo pero de inmediato me cubro con mis brazos. —Me siento incómoda, ahora sal de la habitación que voy a colocarme mi ropa —le ordeno, suelta un pequeño gruñido pero lo ignoro. —¿Qué te dije sobre la incomodidad? —bufo. —Sal de la habitación. —Está bien, está bien. No hace falta que me corras tres veces de mi cuarto. Stephen sale de la habitación y tan rápido como puedo me coloco mis pantalones anchos y mi camisa angosta, sé que mi ropa es completamente anti-atrevida y grita "¡Soy una monja!" a todo pulmón, pero en estos momentos después de haber sido violada sicológicamente por la mirada de Stephen sólo quiero estar tapada lo mayor posible. Es ridículo, pero no estoy acostumbrada. Y es precisamente por eso que necesito su ayuda. Pero por el hecho de que necesite su ayuda no dejaré que me mande a hacer cosas como desnudarme. Tal vez no sea una chica muy segura de sí misma pero tampoco soy una estúpida que va a dejar que le digan que haga tal semejanza y lo hará sin chistar. Esa no soy yo. Y pues, sí, a la final deje que viera mi cuerpo, pero no del todo. Seguía vestida, con ropa de prostituta, pero vestida. Me alegra haberle alzado la voz y haberlo mandado yo a él, así sabrá que no va a aprovecharse de mí. Tampoco es que me iba a quedar parada sumisa mientras sentía que me devoraba con la mirada. Tal vez exagere, pero tal vez no. Saco mi teléfono de los bolsillos de mis pantalones y veo la hora. ¡Es tardísimo! ¡Mierda! ¡Chloe! Abro la puerta de la habitación haciendo que Stephen quien se encontraba arrecostado en ella se resbale y por poco caiga al suelo. —Ups —digo haciendo una mueca con la boca. —¿Adónde vas? —pregunta arqueando la ceja. —No tengo tiempo para preguntas, debo irme —digo apresurada bajando por las escaleras encaminándome hacia la puerta, veo hacia la cocina y veo que Stephany no está para despedirme, giro mi mirada hacia la puerta y la abro—. ¿Dónde puedo agarrar un taxi que me lleve? —Yo te llevo —ofrece sacando las llaves del auto de su bolsillo trasero. —No hace falta, puedo agarrar un taxi —digo ya afuera de la casa mirando hacia todas partes en busca de uno. Mi madre va a matarme si se entera que no he ido a tiempo a buscar a Chloe. Siempre llama a su escuela para asegurarse de que ya la han ido a buscar. Y ni no llama ella, llaman ellos. —Yo puedo llevarte y voy a llevarte, seré tu taxi —dice subiendo y bajando las cejas, ¿Qué es eso?—. Ahora móntate en el auto —me ordena y frunzo el ceño pero sin ponerme a discutir le hago caso, necesito que me lleve y rápido—. ¿Adónde te llevo? Le digo la dirección y enseguida arranca el auto. Conduce deprisa ya que nota mi apuro, lo que agradezco bastante. Llegamos en diez minutos a la escuela de mi hermana, Stephen se para enfrente y con el ceño fruncido confundido de que me haya traído a una escuela de niños abre la boca para decir algo pero inmediatamente la cierra cuando me despido de él y bajo del auto. Lo dejo con las palabras en la boca y corro adentrándome al instituto para buscar a Chloe. Entro y veo que es la única de su clase que queda, está sentada jugando con sus pies al lado de su maestra, cuando me ve corre a abrazarme. —¿Dónde estabas? —me pregunta abrazándome la cadera. ¿Con un amigo enseñándole mi cuerpo porque va a ayudarme a conquistar al chico que amo? —En la escuela —me limito a contestar—. Tenía un examen difícil y me tarde resolviéndolo —le explico al ver como me mira confundida. Tampoco es como que entienda la dificultad de los exámenes en preparatoria pero eso que importa. Firmo el libro que nos hacen firmar cada vez que se recoge un niño y nos vamos a casa. En taxi, ya que Stephen se ha ido. Creo que fui un poco descortés al irme así y dejarlo con la boca abierta. (...) Estamos cenando y de repente mi madre me pregunta la razón por la cual fui tan tarde a buscar a Chloe, sabía que la llamarían de la escuela en cuanto ya fuese un minuto tarde. —Estaba en un examen difícil —respondo mientras bebo jugo. —¿Y el chico que te llevo? —pregunta mirándome mientras lleva un bocado de pasta a su boca. ¿Cómo sabe que Stephen me llevo? Las madres son brujas. —Es un compañero de clases, se ofreció a llevarme porque ya era tarde —miento e intento atragantarme con la comida para así no hablar más del tema. —Marnie come despacio, pareces un animal —me regaña mi padre, Chloe se ríe y la fulmino con la mirada. —Es que tengo hambre —digo con la boca llena masticando. Mi padre suspira y sigue comiendo. Terminamos la cena y lavo los platos, cuando por fin termino me voy a mi habitación a llamar a Sophie para contarle lo que paso, pero antes de si quiera poder subir un escalón mi madre me detiene. —Mañana nos iremos muy temprano porque tenemos una junta de trabajo, tendrás que llevar a Chloe a la escuela —me informa mientras revisa su celular—. Por cierto, luego de que ambas salgan de clases quiero que vengan rápidamente a casa, tendremos una cena familiar. —Todas las noches las tenemos, ¿Por qué habrá que llegar más temprano a casa mañana? —pregunto un poco confundida detenida en la escalera. —Mañana vendrán sus abuelos y quiero que me ayuden a preparar la cena, ¿Tienes algún plan para mañana acaso? —me pregunta arqueando la ceja sabiendo perfectamente que la respuesta es no porque literalmente sólo tengo una amiga y no tengo mucha vida social. Aunque... Ahora no tengo sólo una amiga, tengo dos. Bueno... ¿Stephen y yo somos oficialmente amigos? ¿Cómo dos personas se hacen "oficialmente" amigos? Okey, okey... Mi vida social es bastante triste. Niego con la cabeza en respuesta hacia mi madre y subo a mi habitación. (...) Luego de una noche bastante fría el despertador hace que me levante; me baño, cepillo mis dientes y me visto como de costumbre: pantalones anchos, converse y un suéter unas dos tallas más grandes que yo. Recojo mi cabello y voy a ver si Chloe se ha puesto su uniforme, al verla me rió al notar que tiene la camisa al revés, se la acomodo y bajamos a desayunar. Nuestros padres se fueron hace horas pero por lo menos dejaron el desayuno listo. —Apúrate, no quiero llegar tarde —me apresura Chloe jalándome de la manga de mi suéter, le hago caso y salimos de la casa a buscar un taxi—. ¿Cuándo le dirás a papá que te enseñe a conducir? —pregunta mientras esperamos. Buena pregunta, ¿Cuándo, Marnie? —Cuando esté desocupado —respondo mientras veo venir a un taxi acercándose a nosotras, se detiene y abro la puerta. —Nunca está desocupado —murmura Chloe entrando al taxi. Suspiro y le indico la dirección al taxista—. Es aburrido que siempre tengas que cuidarme tú, ya jugar a los muñecos contigo no me gusta. —A mí no me gustan muchas cosas, Chloe. Pero que puedo hacer yo —respondo mirando por la ventanilla. —Deberías comprar nuevas muñecas, así dejaré de estar aburrida —dice con una sonrisa emocionada, ruedo los ojos y sonrió. El taxista deja a Chloe en su escuela y luego me lleva a mí. Llego y le pago, me bajo del taxi y me encuentro con Sophie. —Lo siento por no irte a buscar hoy, me levante tarde —me dice mientras entramos al aula. —No te preocupes, debía llevar a Chloe a la escuela —contesto sentándome en nuestros asientos. —¿Una junta de trabajo? —pregunta y asiento con la cabeza. No es la primera vez. El maestro entra al aula y empieza la clase. Así se pasan las horas en la escuela llenas de aburridas y largas clases, una tras otras hasta la hora del almuerzo. Luego otras dos clases más y estamos listos. Salimos como una estampida de los salones al escuchar el sonido de la campana indicando el final del día. —Debo irme a casa rápido, mamá quiere que le ayude con la cena familiar de esta noche —le digo a Sophie mientras caminamos a la salida. —Tú no vas a ninguna parte, pequeña saltamontes. Te vienes conmigo —habla una voz familiar, ya con el apodo ni siquiera necesito reconocer la voz ni voltear a ver de quien se trata—. Nos veremos todos los días al finalizar d clases, ¿Lo olvidaste? —No, Stephen, no lo olvide. Pero hoy no puedo, debo irme casa, así que si me discu..—antes de poder terminar la oración e irme Stephen toma mi mano y me detiene. —Ayer me dejaste con las palabras en la boca, hoy es mi turno —dice muy cerca de mi rostro, hasta puedo sentir su aliento en mi cara, huele a chicles de frutas... —Debo irme —digo brusca soltándome de su agarre. —No, no lo harás —dice volviendo a tomar mi mano pero esta vez con más fuerza—. ¿A qué hora exactamente debes estar en tu casa? —miro el reloj en mi teléfono y pienso; Chloe saldrá de la escuela en dos horas más, así que supongo que tengo esas dos horas hasta que mi madre la recoja ya que hoy ella lo haría para pasar tiempo con ella. —En dos horas. —Bien. Vámonos y no perdamos tiempo —jala mi brazo y camina hacia no sé donde. Volteo a mirar a Sophie quien se quedó atrás, esta me sonríe y me enseña sus pulgares, ¿Qué le pasa? —¿Adónde me llevas? —me quejo soltándome de su agarre. —Vamos al centro comercial, hay que comprarte ropa. No puedes seguir vistiéndote como monja, pequeña saltamontes —me detengo y arqueo la ceja. ¿Qué tipo de ropa está pensando en comprarme?
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD