Capitulo 5

1053 Words
Éramos asquerosamente ricos, es algo que no puedo ocultar. Estábamos sentados en la mesa mientras una de las mujeres que trabaja en nuestra casa nos servía la comida. Mi padre estaba en el centro de la mesa en silencio mientras mi madre le colocaba bien los cubiertos a mi hermano mayor, Nicolas era mi hermano mayor y era alguien a quien mi familia ocultaba con todas sus fuerzas, mi hermano tenía una pequeña discapacidad, nació con parálisis cerebral por lo que necesitaba ayuda para todo, y era algo que mis padres no podían permitirse, no estaba bien visto que una familia rica tuviera hijos con algún tipo de problema, por lo que vivía encerrado en casa. Hace años. Nicolas era el futuro, cuando tenía cinco años, era el ojo derecho de mi padre, pero un accidente de coche, en el que conducía mi madre. Le provoco un coma y una parálisis cerebral posterior, actualmente no puede hacer nada, por eso mi padre, forzó a mi madre a tener más hijos, si el embarazo de Nicolas ya fue algo duro y casi un milagro, lo que tuvo que pasar para poder tenernos no fue humano, fuimos niños de laboratorio y nuestro padre se aseguró que fuéramos perfectos y que nada nos pasara nada, fue demasiado obsesivo. —Cariño—le regaño mi padre a mi madre, por mucho que usara apodos cariñosos el rencor y el dolor de mi padre hacía mi madre por dañar a su primogénito era algo demasiado notable. Clara la cuidadora de mi hermano se acercó, y coloco la servilleta en los pies de mi hermano, mientras mi madre miraba resentida, hace mucho que mi padre no le dejaba interferir en la vida de Nicolas y eso era algo que la mataba, ya tenía ella suficiente culpa por lo pasado para que alguien externo a ella la martirizara. —Es mi hijo—se quejó mi madre. Mi padre la miro en silencio, mi padre era una persona demasiado atada a lo que los demás opinaran de él, era una persona que dependía demasiado de lo que los demás han opinado de él, su éxito dependía de ello, los grandes empresarios no dependían solo de la calidad de sus productos sino que también como eran vistos ante la gente. —Comportarte—dejo claro mi padre. Nadie dijo nada, enfrentarse a mi padre no era algo que fuera una gran idea, mi madre era una mujer que vivía de lo que mi padre ganaba, de lo que mi padre hacía, ella no tenía un trabajo propio, por ello no generaba su propio dinero, al menos no el suficiente, el dinero que generaba era el que hacía por publicidades, por lo que no era mucho, haciendo que dependiera totalmente de mi padre, así que eso de irse de casa con sus hijos por mucho que quisiera no era una opción. —¿Sabéis que el hijo de la presidenta ha confirmado su relación con un chico?—pregunto mi hermano. Le miré. Sabía que estaba haciendo con esto, sabía que estaba intentando probar lo que mi familia sentía ante ese tipo de situaciones, esas relaciones, las relaciones de personas del mismo sexo, sé que estaba intentando ayudarme o impulsarme a salir del armario, pero no es ayuda, no quiero salir del armario con mis padres, sé que aceptarían ese lado mío sin muchos problemas o al menos así lo espero, pero no quiero tener esa conversación con mis padres, sería demasiado desagradable. —Es una epidemia—comento mi padre y le miré sorprendido. —¿A qué te refieres?—le pregunte algo molesto. —Tranquilo, no voy a prohibiros ver a vuestro amigo—comento mi padre. Le miré demasiado impresionado, pero sobre todo molesto. —Pues debes explicar tu argumento porque estás quedando como un idiota—le dijo Connor con toda la tranquilidad del mundo. Mi padre le miro serio pero él se quedó tranquilo comiendo la sopa. —Ya tenemos suficiente con una mujer presidenta como para ahora, la representación de los hijos de americana sea un chico medio mujer—se quejó. —Tú elegiste a la mujer—le dejo claro mi hermano, que estaba notablemente molesto. Mi padre nos miró. —Yo vote al otro candidato, que me mande una mujer, que sea la representante del máximo poder de uno de los mejores países y uno de los países más importantes del mundo, más poderosos, no me gusta, no me representa—dejo claro mi padre. Hace unos años, una mujer con ideas de cambiar el mundo, de que estados unidos fuera el país del que tanto se presumía, de que fuera real, que no fuera solo un mal cuento que se vendía a la gente y lo estaba consiguiendo, pero era demasiado complicado ser una mujer poderosa en un mundo de hombres que competían por ver quien la tenía más grande, el mundo evolucionaba, pero había cosas que estaba claro que no iba a cambiar. —No es un hombre medio mujer— dejé claro y mi padre me miro. No soy una persona que se suela enfrentar mucho a mi padre, pero me tiene demasiado harto su actitud de mierda. —Es un hombre como Connor, Nicolas o yo que ama a otro hombre—le dije. Mis dos hermanos me miraron demasiado orgullosos, Connor era una persona que demostraba demasiado bien su orgullo únicamente necesitaba hacer un baile, pero Nicolas nunca demostraba nada, por lo que hiciera esto, era algo demasiado bonito, su sonrisa hacía mi era algo genial. —Yo, Nicolas—hablo mi hermano como pudo, le mire demasiado emocionado porque amaba que hablara, amaba demasiado que se ilusionara con cualquier cosa de la vida, no era capaz de saber que pasaba por su mente de saber que era lo que sentía, sus ganas de vivir y esos momentos me daban felicidad. —No digas tonterías—dejo claro mi padre. Le miré. —Pues deberás asumirlo porque a mí también me gustan los hombres—le dije. Silencio, en mi casa se hizo el silencio, pero no era algo que me importara, era un idiota, mi padre era un idiota, y estaba en su conciencia lo que sintiera, pero yo no le iba a escuchar cualquier cosa.
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