CAPÍTULO 12 ❀❀❀❀❀❀❀❀❀❀❀❀❀❀❀❀❀❀❀❀❀ Podría llegar a creer que aquel momento era eterno. Las palabras sobraban, y el silencio no era para nada incomodo. Thomas tenía la cabeza apoyada sobre mi regazo y yo le acariciaba su cabellera anaranjada. Era suave y sedosa. La comida seguía allí, intacta. A los dos se nos había cerrado el estomago, todavía no podía salir de mi asombro. ¿Thomas asesino? Automáticamente desterré esa idea de mi cabeza. Fue un accidente, todos cometemos errores, algunos tienen la suerte de poder lidiar con ellos y seguir adelante ... pero otros tienen la mala suerte de no poder controlarlos y tener que llevar ese peso por el resto de sus vidas. ¿Por qué la vida lo castigó de esa manera? Él no se merecía eso, y no se merece nada malo. —¿Te gustan las flores blanca

