La estación de tren se convirtió en el escenario de una confrontación silenciosa entre los hermanos Aguirre. Oliver y César intercambiaron miradas acusadoras, cada uno sintiendo la presión de la competencia por el afecto de Victoria. Aunque César mostraba confianza en la superficie, su mente bullía con dudas y preguntas sin respuesta. La posibilidad de que Victoria pudiera perdonar a Oliver y darle una segunda oportunidad se instalaba en un rincón de su mente, creando una fisura en su seguridad aparente. Oliver, por otro lado, se mantenía firme en su posición, decidido a demostrar que podía enmendar sus errores y construir un futuro junto a Victoria y Ethan. La sombra del pasado pesaba sobre él, pero también llevaba consigo una determinación férrea. Ambos hermanos, sin decir una pal

