Capítulo 2

2753 Words
NARRA JEREMY   -¿Cómo quiere el corte, joven Pereira? – me preguntó el barbero. He venido a la mejor barbería de Manchester, en compañía de Adam y Zac. Fue mi tía Claudia la que me ha convencido de venir, ya que a los tres días de haber salido de mi shock, dice que no se aguanta mi aspecto de indigente. Ya me recortó la barba, y ahora ha llegado el momento del cabello. No me quiero cortar bien cortico como quiere mi tía que me lo corté. Quiero dejármelo así, largo como lo tengo, porque a Bella le gusta. -Solo…hazme un buen peinado. Déjalo así de largo – le dije al barbero, y Zac me miró con cara de diversión, mientras que Adam solo me miró con preocupación. -Claudia te cortará el cabello ella misma de ser necesario. Y créeme, ella no es para nada buena cortando el cabello – dijo Adam, y Zac no se aguantó y soltó una carcajada. Adam ya ha sido víctima de los cortes de mi tía. Pensándolo bien, decidí hacerme un corte. Pero no cualquier corte. Sin que mi tío Adam viera, le señalé al barbero en el catálogo cuál corte quería que me hiciera. Y cuando el barbero cogió la máquina de afeitar y me empezó a rapar un lado de la cabeza, mi tío Adam saltó de una vez de su silla. -¿¡Pero qué rayos…!? – exclamó él, a punto de infartarse. El barbero terminó con su trabajo, y yo me miré al espejo, satisfecho. Miré a Zac, que como el niño bueno que ha sido siempre, se quedó todo el tiempo callado, y apenas constató lo bien que quedé, me levantó su pulgar. Adam solo negaba con la cabeza. Me hice el corte tendencia del momento. La cabeza rapada a un costado, y la otra larga. Y me ha quedado muy cool, aunque Adam piense lo contrario. Cogí mi celular y me tomé una selfie para publicarla por r************* , aprovechando también para al fin hacer mi primera publicación después del atentado. Aunque ya son tres días de haber salido del shock, aun no me he pronunciado. Publiqué la imagen junto a un mensaje:   A todos mis seguidores, muchas gracias por estar preocupados y al pendiente de mi recuperación. Hace ya tres días que salí del shock post traumático. No fue fácil ver lo que tuve que ver en la cancha. A los familiares de los fallecidos en aquel terrible acontecimiento, les deseo mucha fortaleza, estaré orando por ustedes. A París le deseo con todo mi corazón que logre superar este horrible capítulo de su historia, y sé que lo harán, porque Francia ha sido un ejemplo de superación; no por nada son el país en donde se originó la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano. Francia es un ejemplo claro que de que el pueblo es el que manda; fueron los ciudadanos los que abolieron la monarquía ¿así que por qué no podrán contra un pequeño grupo insurgente? No estoy muy seguro de cuándo volveré a Francia, ni siquiera estoy seguro de si volveré algún día, pero no tengo más nada que decir sino ¡gracias, pueblo francés! Gracias por acogerme como a uno más y darme de su amor. Los quiero a todos.   -Mamá Claudia te va a matar – me susurró Zac apenas estuvimos montados en la camioneta de Adam. -Lo sé – dije, aguantándome las ganas de reír. Ya quiero ver cómo más bien regaña a Adam porque permitió que me hicieran este corte. El shock no fue nada fácil para mí. Quería gritar y llorar, pero no podía. Mis labios no se movían y mis cuerdas vocales no emitían sonido alguno, y mi mente, la gran mayoría de veces, estaba en blanco, supongo que bloqueando los flasbacks del Minuto 40 que intentaban reproducirse en mi mente. En las noches, tenía pesadillas, en donde volvía a ver los cuerpos inertes de mis compañeros. Después del shock, digamos que todo ha ido mejor…debido a las drogas que me han dado. El primer día en que salí del shock, yo mismo fui el que dije que quería ir a un psiquiatra para que me empezara a tratar. Me diagnosticó trastorno de estrés post traumático, y me recetó unas pastillas cuyo nombre no sé ni pronunciar, que mayormente se las recetan a los que sufren de depresión. El puto psiquiatra cree que puedo llegar sufrir de depresión ¿Cómo se le ocurre pensar eso cuando estoy más que feliz porque pronto seré padre? Bah, qué más da…admito que las pastillas en algo han ayudado a que deje de tener pesadillas en las noches. Pero como cualquier otro medicamento, los antidepresivos tienen sus efectos secundarios, y aunque aún no he notado nada malo, leí por internet que puede causar problemas de erección. No he intimado con Bella, pero si eso resulta siendo así, dejaré de inmediato esas putas pastillas. Llegamos a donde Claire. La norteamericana quiso invitarnos a cenar. La pequeña pero bonita familia Januzaj-Pereira estará cenando junta, en celebración de que al fin salí del shock. Cuando ingresé, un delicioso olor inundó mis fosas nasales. Mi estómago se retorció del hambre. En la sala pude ver a Bella jugando con la pequeña Abey, la cual cada día está más grande. Es una nena preciosísima. Debido a que el sistema de calefacción de esta mansión funciona a la perfección, Bella estaba sin chaqueta, con una blusa algo ajustada que dejaba ver su ya formada tripa. No dejo de pensar que se ve hermosísima estando embarazada. -Iré a ayudar a las chicas a la cocina – dijo Adam, refiriéndose a Claire y a mi tía Claudia. -¡Oh! ¡Mira! ¡Han llegado tu papi y tu tío! – le dijo Bella a Abey mientras la mimaba. El primero en lanzarse a mimar a la niña fue Zac. Cuando Bella me vio, quedó casi que en shock, claro que al ver mi nuevo look. -¿No te gusta? – le pregunté, sentándome a su lado en el cómodo tapete de la sala. -Te ves genial – me dijo mi amor, acariciándome una mejilla – ya era hora de que cambiaras de look. Nos estuvimos jugando un buen rato con Abey, hasta que un gritito de Claire nos avisó que la cena ya estaba lista y que podíamos pasar al comedor. La mesa no tardó en llenarse de tal manera que eso parecía un banquete. Un banquete en donde había combinación entre platos brasileros y americanos. Churrasco, Queijo coalho, feijoada, alitas de búfalo, ensalada de repollo. Esa era toda la comida principal que había, y la bebida que acompañaría todo sería un batido de coco para las damas (que no pueden beber porque dos están embarazadas y la otra lactando) y vino de Evans Paradise para los caballeros. Aunque claro que yo me decanté por un batido de coco, ya que tampoco puedo beber por eso de que estoy tomando pastillas. Oh, y por poco se me olvida el postre…el pudin de leche que mi tía Claudia prepara tan bien. -Entiendo que estoy algo bajo de peso y que Bella y mi tía Claudia deben comer por dos, pero no era para tanto que prepararan tanta comida – dije, viendo que era imposible que nos comiéramos todo lo que había en la mesa. En las dos semanas que estuve en shock fue muy poco lo que comí, así que me adelgacé bastante, tanto hasta el punto de que perdí las abdominales y se me ven las costillas y el hueso de la clavícula se me marca demasiado. Estoy más flaco que una bailarina de ballet. De hecho, estoy pesando lo mismo que Bella cuando le llevaba casi 15 kilos de ventaja. -Mañana ya cumples años, Adi – dijo Claire. Todos abrimos los ojos como platos. Por toda la mierda que ha ocurrido, se nos ha olvidado que estamos en vísperas del cumpleaños de Adam. Ni siquiera Zac, que es su hijo, se acordaba. -Si…ya 51 años…vaya que estoy viejo – dijo el belga con desenfado, para luego darle un sorbo a su copa de vino – no se preocupen, no tienen qué prepararme nada. -¡Hay que celebrar! – dijo Claire, emocionada, pero Zac la miró rayado. -Cariño, no creo que sea buena idea ponernos con celebraciones en estos momentos – le dijo Zac - ¿Qué pensará la gente? Si nos ponemos a hacer fiesta y que tales, dirán que no nos importó lo que sucedió en París. De todos los actos terroristas que ha habido en el mundo, este ha sido el que más ha tenido de luto al mundo entero. Nada de celebraciones, ni siquiera patrias, ha habido en estos últimos días. Pero en el caso del cumpleaños de Adam, considero que no habría nada de malo en celebrar. La vida debe seguir. -Pues yo no veo nada de malo en que celebremos. Aunque claro, no tiene que ser con una súper fiesta – opiné – podemos hacer algo sencillo aquí, en la mansión. -Yo tampoco veo nada de malo en celebrar – dijo mi tía Claudia, tomando de la mano a Adam y mirándolo con ternura – hay que celebrar que ya has pasado del medio siglo. Con lo último que dijo mi tía todos soltamos la risa. Hace días que no reía con tantas ganas. Y fue así, como ahí sentado en la mesa del comedor, riendo y comiendo, me di cuenta de que aquello que yo hasta más de un año creía que me hacía falta, lo tengo. Una familia que está conmigo en las buenas y en las malas. Familia que dentro de pocos meses será más grande. Esta es la familia Januzaj-Pereira, la familia europea-latinoamericana que junta es capaz de afrontar los diferentes baches de la vida. Terminada la cena, Zac y yo ayudamos con los trastos. -Mamá Claudia no te ha regañado por el corte – dijo Zac entre risas. -Tal vez no quiere reprocharme nada por…bueno, por mi estado.  Ya aprovechando que estábamos solos en la cocina, le pregunté aquello a Zac que había querido preguntarle desde hace un buen rato: -Oye, Zac ¿Cómo fue el asunto del sexo con Claire cuando…bueno, cuando su barriga aumentó de tamaño considerablemente? -Con el tamaño de su barriga, todo se dificultó. Absolutamente todo, hermano – dijo Zac, poniendo a funcionar el lavavajillas – hasta el sueño se te va a afectar. Una vez que Bella tenga una gran barrigota, no te va a dejar dormir. Te cogerá como almohada de apoyo, y créeme que eso no es muy cómodo. Habrá veces en donde ni siquiera querrá verte, así que ahí es la parte en donde las relaciones sexuales se afectan. Ya había escuchado sobre eso de que es normal que muchas embarazadas, por eso de las hormonas, sientan rechazo hacia el padre de su hijo. Pero, por el momento, ha sido todo lo contrario con Bella. Diría yo que su estado la hace sentir más deseo. -Y…para serte sincero, puedo contar con los dedos de mi mano las veces que lo he hecho con Claire después de que tuvo a Abey – dijo, con cierto tono melancólico. -¿Andan bien las cosas entre ustedes dos? – no evité preguntar. Zac hizo una cara que no logré descifrar, y cuando abrió la boca para decirme algo, justo entró mi tía Claudia a la cocina, en busca del biberón de Abey, que cabe anotar que ahora también la quiere como su nieta. Interrupción que Zac aprovechó para salir de la cocina y escapar de mi interrogatorio. Ya en otra oportunidad le seguiré preguntando sobre el asunto de su relación con Claire. De seguro que es una crisis por la que pasan todas las parejas. No creo que sea nada de qué preocuparme. Tras estarnos todos hablando un rato en la sala, dimos la reunión por finalizada, claro que agradeciéndole a Claire por su hospitalidad. Bella y yo tuvimos que irnos en un Uber a donde Adam, ya que él se llevó a mi tía Claudia a Dios sabrá dónde para hacer Dios sabrá qué cosas. Y ni se imaginan la cara que hicieron mis abuelos cuando llegué y les dije que mi tía y Adam no pasarían la noche aquí. Por poco y les da un infarto, sobre todo a mi abuelo, que como cualquier padre celoso no le hace mucha gracia saber qué debe estar haciendo su hija en estos momentos con su pareja. Después de darle las buenas noches a mis abuelos y a mis primos, entré con Bella a la habitación que hemos compartido por estas dos últimas semanas. Y ahí fue que supe que tenía que tratar un tema muy importante para ambos. -¿Qué haremos, Bella? – le pregunté mientras ella se desvestía para ponerse el pijama. -¿Qué haremos de qué? – preguntó, mientras se ponía un adorable pijama de los minions. -¿No regresaremos a París? – pregunté. Bella entonces cambió completamente su semblante. Se sentó a mi lado en la cama y me tomó de las manos. -Aun no sabes quién es el responsable del atentado ¿verdad? – me preguntó, y yo negué con la cabeza. Ella entonces cerró los ojos y suspiró, para luego volver a abrirlos, mirarme con tristeza y volver a hablarme-: fue Justin. Justin y su primo el loco. Ellos hacen parte de un grupo vandálico llamado “Los Napoleones”, que ya no es vandálico sino que es terrorista. Te querían matar, Jeremy. Pero su plan falló. Justin te quería matar. Me tomé mi tiempo para procesarlo. ¿Toda esa tragedia la causó el psicótico ex novio de Bella? Joder, y yo que creí que no había ex novio más psicótico que Ethan… -Entonces, supongo que no podemos volver a pisar suelo francés – dije. -He hablado con mi padre Jake. Dice que nos puede regalar su mansión para que vivamos ahí. Para que nos establezcamos definitivamente aquí, en Manchester – me dijo, besándome las manos - ¿no es eso lo que querías? -Claro que sí, eso es lo que quiero – dije, aun algo dubitativo - ¿pero qué pasará con tu carrera? Aquí en Manchester no hay compañía de ballet, y piensas seguir bailando ¿no? -Ya después hablaremos sobre mi situación laboral – dijo, tomándome una mano para posarla sobre su tripa – ahora lo que importa es establecernos para traer con tranquilidad a Samba al mundo. -¿Samba? ¿Le estás llamando Samba a nuestro bebé? – pregunté, no evitando reír. -Es mientras le ponemos un nombre. Como aún no sabemos si es niño o niño, pues escogí un nombre unisex mientras tanto – dijo y yo reí de nuevo, para después besarla con ternura. El beso fue aumentando de intensidad, hasta que no sé en qué momento tuve a Bella sentada a horcajadas sobre mí. Joder…la he tenido dos putas semanas en abstinencia, y debe estar sedienta de sexo. Yo también lo estoy. -Bella…mis abuelos y mis primos están en las habitaciones cercanas – le recordé en una corta pausa que hicimos en el pasional beso. -No seré escandalosa, lo prometo – me dijo, volviendo a devorar mis labios. -Los muelles de la cama sonarán – le dije. -Pues hagámoslo en el suelo – me ronroneó al oído, y yo me estremecí. Joder, solo esta ninfa causa este efecto en mí. -Oye, quiero hacerlo contigo, no sabes cuánto, pero enserio quisiera evitarle a mis abuelos y a mis primos que tengan pesadillas por el resto de sus vidas – le dije, sacando fuerza de voluntad para no lanzarla al suelo y darle hasta que se desmayara – mañana iremos a un lugar bonito, y te prometo que te recompensaré por los días que has tenido que estar en abstinencia y pendiente de mí. Bella, a regañadientes, aceptó y se bajó de mí para acostarse en la cama. Yo me puse mi pijama y me acosté a su lado, para después dedicarme a besarla. Si bien no podíamos hacer el amor, claro que podíamos por medio de los besos demostrarnos físicamente cuanto nos amamos. Y claro que nos toqueteamos por debajo de la ropa. Noté que los pechos de Bella han crecido, y ella hizo una leve mueca cuando le apreté un seno, al parecer las tiene sensibles. Después de besarnos, nos quedamos mirando un buen rato, solo como unos idiotas enamorados saben hacerlo. Noté las ojeras que se asoman bajo sus bellos ojos azul cielo. Acaricié su bello rostro hasta llegar a la sensible piel que está bajo sus ojos y la acaricié. -Sé que debiste haber pasado por un mal momento, y lo siento mucho – le dije, sintiendo que en cualquier momento mi corazón explotaría de amor. -Juntos en la adversidad ¿no? – dijo ella, y entonces recordé el importante asunto de nuestra boda. Asunto el cual ha quedado en “veremos” desde que se supo de su embarazo. -Casémonos – le dije, segurísimo – casémonos este mes. 
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