NARRA RYAN Desde que ocurrió lo del Minuto 40, creo que la vida de todos ha cambiado en algún sentido, o bueno, por lo menos la mía sí que cambió. No quiero salir de mi puta cama en todo el puto día. Estoy de nuevo viviendo con mi madre, y mis días se resumen en despertarme, darme un baño (o a veces ni siquiera eso) bajar a desayunar, volver a mi cama, quedarme mirando al techo un buen rato, leer algún comic, almorzar, seguir leyendo comics, cenar, y luego acostarme a dormir. En eso se ha resumido mi vida en estas semanas después del atentado que cambió la vida de muchos. ¿Quién diría que solo un minuto lograría cambiar la vida de muchas personas y de toda una nación? Ni siquiera las guerras mundiales causaron tal conmoción. -Cariño, tu padre ha venido a verte – dijo mi madre, asomán

