RENATA Aquel día en la oficina, cuando mi padre me dijo que Valentino y yo seríamos los protagonistas, juro por Dios que quería matarlos. Pero ahora, definitivamente, al que voy a matar será a mi hermano. Sé que Elián está enamorado de ella, pero ahora que estoy sentada aquí, mientras ella trata de lucir alguno de los vestidos más costosos y finos, me pregunto qué diablos le vio. La clase no la hace el dinero ni la educación; se nace con ella. Por Dios, he conocido mujeres que tienen menos de lo que tiene Rubí, y hablo de dinero, pero tienen mucha clase. Esta mujer es tan vulgar que no la soporto. Se para frente a mí con una enorme sonrisa en su rostro. Yo la miro de arriba abajo y niego. Ella se cruza de brazos y alza una ceja. —¿Por qué no? Este vestido es perfecto, deja ver cada una

