RENATA Definitivamente, este día era una porquería… y cada vez estaba peor, o al menos así lo sentía. Veía la enorme sonrisa de Magaly, llena de satisfacción, mientras que Byron se ponía cada vez más nervioso. Sus manos estaban temblando y había perdido completamente el color. Pero si ella pensaba que me podía humillar, estaba muy equivocada. Había aprendido con el tiempo que, si no enfrentabas a las personas que te lastimaban, jamás dejarían de hacerlo… y que tenía que darle una lección. Yo suelto una carcajada y empiezo a negar. Acomodo mis manos en mi barbilla y la miro a los ojos, como si estuviera pensando qué decirle… pero no. Por supuesto que sé perfectamente qué es lo que golpea su orgullo. Así que entrelazo mis manos encima de la mesa y me encojo de hombros, como si de verdad

