"¡Dilo ya!", dijo Scott cuando pareció que Wyatt por fin había dejado de darle largas. —¿No es obvio? —preguntó Wyatt con una sonrisa maliciosa—. Estoy abriendo un nuevo estudio y quiero llegar a un acuerdo contigo para que te encargues de la distribución hasta que pueda resolver los aspectos logísticos. ¡¿Qué carajo dices?! —tronó Scott, provocando que la sonrisa triunfal de Wyatt se ensanchara tanto que temió seriamente dañarse los músculos faciales. Veinticinco —Sin duda sabes cómo hacer una entrada triunfal —murmuró Wyatt mientras le daba un beso en la mejilla a Hannah. Podía oír el murmullo a su alrededor tras la llegada de Hannah y Gaby en el llamativo deportivo de la primera, por no hablar de que ambas iban vestidas de punta en blanco con unos minivestidos negros que dejaban po

