— ¡Enna! — gritó alguien corriendo hacía mí y sin darme cuenta su peso ya estaba arriba de mi espalda. — Buenos días Summer — reí al ver lo feliz que estaba mi amiga, incluso podría decir que estaba más enérgica que yo — eh podido notar que el día de hoy estás muy alegre ¿Acaso ah ocurrido algo interesante? — arquee una ceja. — Pues... — empezó a jugar nerviosamente con sus manos y pronto sus mejillas empezaron a tomar un color rojizo acompañando su rostro con una sonrisa — c-creo q-que me en-enam... — ¡Chicas! — gritó Evan llegando hasta nosotras — buenos días — sonrió y tan pronto cómo lo hizo dirigió su mirada hacía mí — ¡Enna eres mala! ¿Por qué no me esperaste? — ¿Eh? ¿Acaso no vinieron juntos hoy? — preguntó Summer con una cara de asombro. Suspiré. «No puedo decirles que llegué

